Las taquillas inteligentes se han convertido en una pieza estable de la entrega en Europa, pero su peso varía mucho de un país a otro. Según el informe de tendencias de comercio electrónico de DHL de 2025, el 35% de los compradores europeos elige un punto de entrega fuera del domicilio y el 18% opta específicamente por un locker, que además utiliza ya el 26% de los consumidores para gestionar devoluciones. En España, las taquillas representan el 25% de las preferencias de entrega declaradas, la misma proporción que en el Reino Unido, muy lejos del 68% de Polonia o el 56% de la República Checa, y por encima del 18% de Portugal.
Esa disparidad tiene consecuencias prácticas para los operadores que despliegan redes en varios mercados. Un modelo pensado para un país donde el locker es la opción dominante no funciona igual en otro donde la entrega a domicilio y las tiendas de conveniencia siguen pesando más. El Barómetro E-Shopper 2025 de Geopost, elaborado con 30.700 compradores online de 22 países europeos, sitúa las taquillas como la segunda opción de entrega preferida, solo por detrás del domicilio, lo que confirma su consolidación, aunque con necesidades cada vez más diversas según dónde se instalen.
La respuesta de los fabricantes pasa por diseñar taquillas más flexibles, como en el caso de Columat, que combina en una misma instalación compartimentos convencionales y otros refrigerados entre 2 y 8 grados, gestionados con el mismo software, íntegramente desarrollado por ellos. Ese tipo de configuración permite atender en un mismo punto paquetería de comercio electrónico, alimentación fresca o productos farmacéuticos sin instalar una taquilla distinta para cada uso, algo especialmente relevante en los centros urbanos, donde cada metro de acera o de local tiene que justificar su ocupación.
La energía es la otra limitación para este tipo de instalaciones, ya que una taquilla convencional necesita conexión a la red eléctrica, y conseguirla en ubicaciones estratégicas puede ser lento o directamente inviable. Los modelos autónomos con placas solares y baterías permiten instalar puntos de entrega donde no hay suministro, y convivir en la misma red con las unidades conectadas. Con ello, el número de emplazamientos posibles crece, desde aparcamientos hasta zonas periurbanas o polígonos sin infraestructura previa.
A medida que las redes se extienden por varias ciudades, el software gana peso. La gestión centralizada de la actividad de cada taquilla, los permisos de acceso y las alertas reduce la complejidad de supervisar cientos de puntos, y el mantenimiento, la conectividad y el soporte técnico condicionan tanto el rendimiento de la red como la capacidad física de los compartimentos. Columat en la actualidad tiene más de 7.200 taquillas instaladas en 380 ciudades y gestiona más de tres millones de entregas y recogidas.
Con una cuota de preferencia del 25%, el mercado español tiene todavía margen para crecer, eso está claro, y lo más probable es que ese crecimiento no llegue de la mano de un único modelo de taquilla. EL planteamiento que deben realizar los operadores logísticos no es cuántos lockers tienen que instalar, sino qué tipo de taquilla necesita cada ubicación, con frío o sin él, con conexión a la red o autónoma, y si encaja en una red capaz de gestionarlas todas desde un mismo sistema.
Carlos Zubialde
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