El fabricante chino de maquinaria pesada XCMG ha presentado el SDA411, un prototipo de camión eléctrico sin cabina diseñado para circular sin nadie a bordo y mover remolques dentro de puertos, terminales de mercancías y recintos industriales. El vehículo, que la compañía ha mostrado en un vídeo publicado en su perfil oficial de LinkedIn, cuenta con conducción autónoma de nivel 4, lo que significa que realiza todas las tareas de conducción sin intervención humana, aunque solo dentro de las zonas y las condiciones para las que ha sido programado, y no en carreteras abiertas.
La ausencia de cabina permite un vehículo más compacto, centrado en enganchar y desplazar remolques en trayectos cortos y maniobras de precisión, el tipo de trabajo que hoy hacen las cabezas tractoras de terminal en los patios de los puertos y de los grandes centros logísticos. Según la grabación, el camión se orienta con un sistema de percepción de 360 grados que le permite navegar, detectar y esquivar obstáculos, ejecutar las tareas asignadas, realizar frenadas de emergencia y estacionar sin operador, conviviendo con otros camiones, carretillas y trabajadores en el mismo espacio.
El vídeo muestra también al vehículo desplazándose por su cuenta hasta un punto de recarga, aunque la conexión del cable y el inicio de la carga todavía requieren la presencia de una persona, un detalle que limita por ahora la autonomía completa de la operación. XCMG no ha publicado la potencia del motor, la capacidad de la batería, la autonomía, la carga máxima ni la velocidad del SDA411, y tampoco ha anunciado una fecha de fabricación en serie, un precio o clientes, de modo que se trata todavía de un prototipo, que según la información difundida ha llegado a circular por calles de China. La compañía cuenta con experiencia previa en camiones mineros eléctricos y autónomos y en sistemas de intercambio de baterías para otros vehículos industriales.
La elección del entorno explica buena parte del proyecto, ya que un patio de terminal es un espacio cerrado, con recorridos repetitivos, velocidades bajas y reglas de circulación propias, condiciones en las que la conducción autónoma resulta mucho más viable que en una carretera abierta, y en las que la propulsión eléctrica encaja bien, porque los trayectos son cortos y el motor eléctrico entrega toda su fuerza desde el arranque, algo necesario para mover remolques cargados. Es la misma lógica que defienden los análisis más recientes sobre la inteligencia artificial física en logística, que sitúan la automatización realista en los espacios controlados antes que en la vía pública.
Para los operadores de terminales portuarias y de grandes plataformas logísticas, el interés de un vehículo así estará en su capacidad para trabajar de forma continua en los movimientos internos de remolques, una tarea en la que cada vez cuesta más encontrar conductores, aunque su llegada dependerá de que la carga sea también automática y de que el fabricante demuestre que puede convivir con seguridad con el tráfico y las personas de un patio real.
Carlos Zubialde
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