BMW Group, Toyota Motor Europe, Bosch y Repsol han puesto en marcha en España un proyecto piloto de seis meses para comprobar, en condiciones reales de circulación, si la gasolina 100% renovable puede utilizarse en vehículos de combustión ya existentes sin modificar motores ni infraestructura de repostaje. La iniciativa arrancó a principios de julio con una veintena de vehículos de BMW y Toyota repostando exclusivamente la gasolina renovable Nexa 95 de Repsol.

El planteamiento del proyecto responde a una lógica muy concreta, demostrar que los combustibles renovables pueden desplegarse a gran escala sobre el parque automovilístico actual, sin exigir la inversión adicional que sí requiere la transición hacia la electrificación. Para ello, la prueba se centra en tres frentes, comprobar la disponibilidad real de gasolina renovable a través de la red de estaciones de Repsol, validar las tecnologías digitales de seguimiento y certificación del combustible, y demostrar su operatividad en flotas de vehículos que ya circulan por las carreteras españolas.

El componente tecnológico corre a cargo de Bosch, que ha desarrollado para este piloto un sistema de seguimiento digital denominado Digital Fuel Twin, capaz de recopilar y verificar información procedente de los vehículos, las estaciones de servicio y las propias transacciones de repostaje, con el objetivo de certificar el uso de combustible renovable a lo largo de todo su ciclo de vida. Esa capa de trazabilidad digital resulta especialmente relevante para un combustible que, a diferencia de un vehículo eléctrico fácilmente identificable, necesita mecanismos externos para acreditar que lo que entra en el depósito procede realmente de fuentes renovables.

Repsol explica que su gasolina Nexa 95 se produce a partir de materias primas que cumplen con la normativa europea sobre energías renovables, lo que permite reducir de forma significativa las emisiones de gases de efecto invernadero manteniendo plena compatibilidad con los motores de gasolina convencionales. España ha sido elegida como escenario de esta prueba precisamente porque, según las cuatro compañías, es el único país donde existe ya una red pública de suministro de gasolina 100% renovable, una infraestructura que convierte al mercado español en banco de pruebas natural para este tipo de iniciativas antes de plantear su escalado en otros países europeos.

Para el sector del transporte y la logística, este tipo de pilotos aporta un dato relevante más allá del ámbito de los turismos, porque la misma lógica de aprovechar vehículos e infraestructura ya existentes es precisamente la que defienden desde hace tiempo distintas voces del sector del transporte por carretera, donde renovar toda una flota pesada hacia la electrificación sigue enfrentando limitaciones de autonomía, coste y disponibilidad de puntos de recarga. Si los combustibles renovables logran validarse a esta escala en gasolina, el argumento técnico gana peso también para su aplicación en gasóleo renovable destinado a camiones, un terreno donde la neutralidad tecnológica que defienden las cuatro compañías podría convertirse en un argumento decisivo frente a una electrificación que, en transporte pesado, avanza más despacio de lo previsto.

Los datos obtenidos durante los seis meses de prueba se compartirán con instituciones europeas y representantes del sector, con el objetivo declarado de influir en el futuro marco regulatorio sobre movilidad de bajas emisiones, en un debate donde la neutralidad tecnológica sigue disputando terreno frente a la apuesta casi exclusiva por el vehículo eléctrico que domina buena parte de la agenda climática comunitaria.

Carlos Zubialde

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