C.H. Robinson ha acordado comprar a su competidor RXO por unos 5.800 millones de dólares, en una operación en efectivo y acciones anunciada el 5 de octubre. El grupo resultante tendrá un valor empresarial superior a los 25.000 millones de dólares y reunirá a dos de los grandes nombres de la intermediación de carga por carretera en Estados Unidos, un mercado que se mueve por márgenes estrechos y por la capacidad de conseguir camión al mejor precio.

Los accionistas de RXO recibirán 17,25 dólares en efectivo y 0,0856 acciones de C.H. Robinson por cada título, lo que equivale a 30,25 dólares por acción. La prima es del 29% sobre el cierre del 2 de octubre y del 27% frente a la media ponderada por volumen de los últimos 90 días. Los inversores podrán optar por todo en efectivo o todo en acciones, sujeto a prorrateo, y el pago global quedará en torno al 57% en efectivo y el 43% en acciones. Los actuales accionistas de RXO controlarán alrededor del 11% de la empresa resultante.

El mercado reaccionó de forma desigual, porque las acciones de RXO subieron hasta cerca de un 24% en la apertura, mientras que las de C.H. Robinson cayeron cerca de un 9%, por el temor a la dilución y al aumento de la deuda. La parte en efectivo se financiará con nueva deuda, respaldada por una línea puente totalmente suscrita por Morgan Stanley, y la compañía suspenderá sus recompras de acciones hasta que el apalancamiento vuelva al rango de 1,75 a 2,25 veces la deuda neta sobre el EBITDA ajustado, algo que espera lograr a finales de 2028.

La justificación industrial está en las sinergias que se pueden lograr con la compra. C.H. Robinson estima unos 300 millones de dólares anuales de ahorros netos recurrentes de costes durante los dos años posteriores al cierre, procedentes de la integración de operaciones y proveedores y de mejores condiciones de compra. Prevé que la operación aumente el beneficio ajustado por acción en los nueve meses siguientes al cierre y en un porcentaje de dos dígitos medios en 2028. Son proyecciones de la propia compañía, no resultados, y dependen de que la integración salga como está prevista.

Las actividades de RXO, que abarcan intermediación de carga por carretera, servicios exprés y última milla, se integrarán en la división NAST de C.H. Robinson, y a la compañía adquirida se le extenderá el modelo «Lean AI» del comprador. RXO se escindió de XPO a finales de 2022 y completó en 2024 la compra de Coyote Logistics a UPS, de modo que también es fruto de consolidaciones anteriores. Por su parte, C.H. Robinson gestiona unos 37 millones de envíos al año para cerca de 75.000 clientes, con una red de 450.000 transportistas contratados.

Los consejos de ambas empresas aprobaron el acuerdo por unanimidad, y accionistas relevantes de RXO, como Orbis Investments y MFN Partners, que posee cerca del 17%, lo respaldan. El cierre se prevé en el primer semestre de 2027, pendiente de autorizaciones regulatorias y del voto de los accionistas de RXO. Dave Bozeman, consejero delegado de C.H. Robinson, lo presenta como el siguiente paso natural en su transformación, mientras que Drew Wilkerson, de RXO, habla de un nuevo capítulo.

La información publicada se refiere al mercado estadounidense y no menciona efectos en Europa ni en España. Aun así, es una referencia para un sector que lleva tiempo debatiendo cuánto valor aporta el intermediario cuando la tecnología y los datos permiten casar carga y capacidad con menos problemas.

Carlos Zubialde

contacto@informacionlogistica.com