Cerca de la mitad de los incidentes de ciberseguridad asociados a la cadena de suministro empiezan con el robo o el uso indebido de las credenciales de un proveedor externo o de una empresa de servicios, según un informe publicado esta semana por Prosegur Cybersecurity. El mismo estudio cifra en el 22,5% la proporción de brechas de seguridad registradas en España durante 2025 en las que estuvieron implicados terceros o proveedores.

El mecanismo es sencillo de entender para cualquiera que trabaje en logística. Un operador, un transportista, un integrador tecnológico o una empresa de mantenimiento suele disponer de accesos a los sistemas de sus clientes para poder prestar el servicio, y quien consigue esas credenciales entra por una puerta que la empresa atacada ha abierto de forma legítima. A partir de ahí, el atacante amplía su acceso dentro de la organización objetivo aprovechando la interdependencia entre compañías, proveedores tecnológicos y sistemas industriales.

Esa exposición crece a medida que se digitalizan los procesos productivos y logísticos. El informe sitúa en el punto de mira los entornos de tecnología operacional y los sistemas conectados que intervienen directamente en la operación, y cita el sector alimentario como uno de los ámbitos estratégicos donde la digitalización amplía la superficie de ataque. Un ciberataque reciente en Francia llegó a dañar las cámaras frigoríficas de cientos de supermercados y la mercancía que contenían, un ejemplo de cómo un incidente informático puede acabar con producto perdido en el almacén.

La inteligencia artificial está acelerando el proceso, porque permite a los atacantes automatizar el reconocimiento de proveedores y dependencias, localizar y explotar vulnerabilidades y redactar mensajes de ingeniería social mucho más creíbles. Los empleados de las empresas de servicios son un objetivo especialmente atractivo, ya que son ellos quienes suelen tener las credenciales de acceso a los sistemas de sus clientes, y un correo bien construido dirigido a la persona adecuada puede bastar para conseguirlas.

Las recomendaciones del estudio pasan por reforzar la gestión de los accesos de terceros, supervisar las integraciones críticas y mantener una visibilidad continua sobre los sistemas conectados. Para una empresa logística, el primer paso práctico consiste en saber cuántos proveedores tienen hoy acceso a su WMS, su TMS o sus equipos conectados, con qué permisos y desde cuándo, porque en muchas compañías esa lista nunca se ha revisado y algunos de esos accesos siguen abiertos aunque el servicio terminara hace tiempo.

Carlos Zubialde

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