Geotab, la compañía canadiense de telemática para vehículos conectados, ha publicado los datos de seguridad de su Índice de eficiencia del transporte urbano de mercancías en Europa. Las cifras muestran una diferencia entre capitales mayor de lo que cabría esperar entre ciudades con flotas, vehículos y normas parecidas. El análisis parte de más de 130 millones de trayectos registrados en 2025 por vehículos conectados a su plataforma. Con los datos de GPS cuenta las aceleraciones, frenadas y giros bruscos por cada 1.000 desplazamientos, de forma que se puedan comparar ciudades de distinto tamaño.

Berlín ocupa la mejor posición, con 225 incidentes por cada 1.000 trayectos, algo así como uno cada cuatro o cinco viajes, seguida de Dublín (315), Ámsterdam (356), Roma (393) y Londres (462). Madrid y París quedan muy lejos de ese grupo, con 1.088 y 1.191 respectivamente. Eso supone aproximadamente un episodio brusco en cada desplazamiento, y en el caso de Madrid una tasa 4,8 veces superior a la de la capital alemana.

El dato más útil para quien gestiona una flota está en el tipo de incidente, porque cada uno pide una respuesta distinta. En Madrid las aceleraciones bruscas suponen el 69% de los episodios, frente al 19% de frenadas y el 12% de giros, y en París llegan al 79%. En Ámsterdam y Roma, en cambio, predominan las frenadas y los giros pesan más que en ninguna otra ciudad. Según el propio estudio, cuando domina la aceleración las herramientas que mejor funcionan son la formación del conductor y los avisos en cabina en tiempo real. Cuando dominan los frenazos y los giros, el problema suele estar en el diseño de las intersecciones y en la planificación de rutas, y ahí la solución tiene menos que ver con el conductor.

La geografía de los incidentes en Madrid refuerza ese diagnóstico: las zonas con más episodios están en el Paseo del Prado, la Castellana y la M-30, y las tres primeras concentran porcentajes casi idénticos, entre el 1,6% y el 1,7% del total. Los episodios se reparten por toda la red, sin un único cruce conflictivo que se pueda evitar con un cambio de ruta. Madrid es además la ciudad con peor puntuación de eficiencia del índice, 25 sobre 100, y tiene pocas franjas descongestionadas, así que las flotas apenas pueden mover sus horarios para esquivar la presión del tráfico.

El estudio encuentra que seguridad y eficiencia suelen ir juntas, ya que Berlín, Ámsterdam, Dublín y Roma encabezan a la vez la clasificación de fluidez y la de menos incidentes. París y Londres rompen en parte ese patrón. París tiene la tasa más alta pese a puntuar mejor en eficiencia que Madrid y Londres, y Londres registra menos de la mitad de incidentes que Madrid con una puntuación de eficiencia de 29, muy cercana a la madrileña.

La consecuencia práctica más inmediata afecta a cómo se miden los conductores. Miguel Fayos, responsable de ingeniería de soluciones para EMEA en Geotab, recuerda que una misma cifra puede ser un día normal en Madrid y una señal de alerta en Berlín. Por eso los objetivos de conducción tienen sentido cuando se fijan según la ciudad en la que trabaja cada vehículo y pierden utilidad cuando se aplica un único umbral a toda la red europea de una empresa.

Hay que leer los datos con las cautelas que la propia metodología reconoce. Los eventos se deducen de la posición GPS y no de acelerómetros, por lo que pueden quedarse cortos en tramos breves y exagerarse en carreteras con curvas. Tampoco equivalen a accidentes, y salen de una muestra de vehículos conectados, no de un censo. Aun así, sirven para que una empresa de reparto que opera en Madrid se pregunte si los indicadores de conducción de sus conductores reflejan cómo conducen o simplemente la ciudad por la que circulan, y si su inversión en formación apunta al problema que de verdad tiene.

Carlos Zubialde

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