La compañía estadounidense Costco ha puesto en marcha su servicio de venta online con entrega en el mismo día en España y Francia, apoyándose en un acuerdo logístico con Instacart. El movimiento llama la atención en un contexto en el que muchas cadenas de distribución han reducido, externalizado al mínimo o directamente abandonado este tipo de servicio por su complejidad operativa y su impacto en costes.

A partir de ahora, los socios de Costco en ambos países pueden realizar pedidos a través de las webs específicas de venta same-day y recibir la compra en su domicilio el mismo día. En el caso de España, el servicio arranca desde todas las tiendas de la cadena, incluidas las de Madrid, Bilbao, Sevilla y Zaragoza, lo que implica una cobertura nacional relevante desde el primer momento. No se trata de una prueba limitada ni de un piloto urbano, sino de un despliegue completo apoyado en la red física existente.

La gestión de pedidos y entregas se articula a través de la tecnología Storefront Pro de Instacart, una plataforma que ya opera para Costco en Estados Unidos y Canadá. Hasta ahora, Instacart había concentrado su actividad casi exclusivamente en Norteamérica, por lo que esta alianza supone su entrada operativa en el mercado europeo. El modelo que aplica en Estados Unidos, basado en repartidores que cobran por entrega y eligen los pedidos que realizan, ha sido objeto de un amplio debate regulatorio, especialmente en países como España.

Este punto no es menor desde una perspectiva logística y laboral. El esquema de la gig economy es precisamente el que motivó la aprobación de la conocida como Ley Rider en 2021, que obligó a replantear el modelo de reparto de muchas plataformas. En su comunicación, Costco e Instacart señalan que los modelos logísticos se adaptarán a las leyes y condiciones de cada mercado, y que en Europa se apoyarán en empresas colaboradoras locales para las tareas de preparación y entrega de pedidos. Esto apunta a un sistema más cercano a la subcontratación tradicional que al reparto directo con autónomos, aunque la operativa concreta será clave para evaluar su encaje real.

Desde el punto de vista operativo, la decisión de apostar por la entrega en el mismo día resulta significativa. La experiencia de los últimos años muestra que este servicio es difícil de escalar de forma rentable en alimentación y gran consumo, especialmente fuera de los grandes núcleos urbanos. Muchas cadenas han optado por plazos más amplios o por modelos híbridos, priorizando la recogida en tienda o los puntos de conveniencia frente al reparto inmediato.

Costco, sin embargo, parece confiar en que su modelo de surtido limitado, alta rotación y base de socios fidelizados permita absorber mejor la complejidad logística del same-day. La promesa de mantener los mismos precios que en tienda, añadiendo una tarifa fija por pedido, traslada parte del coste al cliente, pero también reduce la presión sobre los márgenes, uno de los grandes problemas de este tipo de servicios.

La entrada de Instacart en Europa a través de un único gran cliente también es relevante. En lugar de replicar un modelo abierto a múltiples cadenas desde el inicio, la plataforma opta por una implantación más controlada, apoyándose en un operador con volúmenes estables y procesos estandarizados.

El movimiento de Costco no garantiza el éxito del reparto en el mismo día, pero sí reabre un debate que parecía cerrado. Cuando buena parte del sector ha optado por replegarse, la cadena estadounidense decide avanzar, asumiendo riesgos operativos que otros han preferido evitar. La incógnita no es solo si el cliente lo demandará, sino si el modelo logístico será sostenible más allá del impacto inicial.

Carlos Zubialde

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