DHL Supply Chain España se ha convertido en el socio logístico encargado de gestionar los centros de Damm en Barcelona y Murcia, apenas unas semanas después de que la cervecera absorbiera y extinguiera Alfil Logistics, el operador que ella misma había fundado junto a Renfe en el año 2000. La secuencia de ambos movimientos deja una lectura bastante clara del camino elegido por Damm, en lugar de mantener un operador logístico propio y gestionarlo internamente tras hacerse con el control total, la compañía ha optado por externalizar esa operativa en un tercero especializado.
El contrato firmado con DHL tiene una duración inicial de cinco años e implica la gestión de 135.000 metros cuadrados en Barcelona y 46.000 metros cuadrados en Murcia, con un volumen de más de 3,2 millones de pallets que se mueven anualmente entre plantas productivas y los distintos canales de venta, tanto en alimentación como en horeca, a nivel nacional e internacional. Es exactamente el tipo de operativa que hasta ahora corría a cargo de Alfil Logistics, lo que confirma que el cambio no ha sido de volumen ni de complejidad, sino de quién asume la responsabilidad de gestionarla.
La decisión encaja con un patrón que numerosas compañías industriales han seguido en los últimos años, mantener una filial logística propia exige capacidades de gestión, tecnología e inversión continua que muchas empresas prefieren no asumir directamente cuando existen operadores especializados capaces de aportar esa infraestructura ya amortizada y actualizada. Ignacio Gallardo, director de Logística y Distribución de Damm, ha señalado que la incorporación de DHL Supply Chain refuerza la capacidad de la compañía para evolucionar sus centros logísticos e impulsar eficiencia, innovación y sostenibilidad, un argumento que resume bien la lógica de fondo, delegar la operativa en un especialista permite a la cervecera centrarse en su negocio principal sin la carga de gestionar directamente una estructura logística compleja.
El paquete tecnológico que aporta DHL confirma esa apuesta por la externalización cualificada, con la implantación de MySupplyChain para monitorizar el nivel de servicio y anticipar oportunidades de optimización, y el despliegue de la plataforma de gestión de almacenes BlueYonder para maximizar el rendimiento en movimiento de pallets y preparación de pedidos. Son herramientas que una filial propia de tamaño medio como Alfil difícilmente podría desarrollar o mantener actualizadas al mismo ritmo que un operador logístico global con presencia en decenas de países.
El contrato incluye además un compromiso de sostenibilidad relevante, con la transición completa de la flota de equipos de manutención a baterías de litio, una medida con la que se prevé reducir en un 72,4% las emisiones de CO2 asociadas a la operación, cerca de 400 toneladas al año. Rubén Aliseda, director general de DHL Supply Chain España, ha calificado el proyecto como un orgullo por la confianza depositada por Damm, un mensaje que confirma hasta qué punto los grandes operadores 3PL compiten hoy no solo en precio, sino en su capacidad de asumir de forma integral la complejidad operativa, tecnológica y medioambiental que antes gestionaban filiales cautivas como Alfil.
Para el sector logístico, este movimiento de Damm refuerza una tendencia que ya se observa en otras grandes industrias, la logística propia deja de percibirse como una ventaja estratégica y empieza a tratarse como una complicación prescindible cuando existe un operador capaz de ofrecer el mismo servicio con menos riesgo y menos gestión directa para la empresa matriz.
Carlos Zubialde





