El 1 de julio entra en vigor una de las medidas regulatorias más relevantes para el comercio electrónico de importación en Europa de los últimos años, y los tres grandes operadores que más volumen mueven de ese tipo de mercancía acaban de pedir a los ministros de Finanzas de la UE que frenen un poco. DHL, FedEx y UPS han solicitado formalmente un período transitorio de adaptación a la nueva tasa aduanera de tres euros por categoría de producto para envíos valorados en menos de 150 euros, el umbral que hasta ahora les eximía del pago de aranceles al entrar en la Unión Europea.
La medida no es ninguna sorpresa. Los Estados miembros la aprobaron en febrero de 2026, pero el debate sobre la necesidad de gravar la avalancha de paquetes baratos procedentes de China lleva años sobre la mesa. Según los datos de la Comisión Europea, el volumen de este tipo de paquetes se ha duplicado cada año desde 2022, y en 2024 entraron en el mercado comunitario 4.600 millones de envíos de pequeño tamaño, de los cuales un 91% procedía de China. La norma, que aplica el derecho de aduana por cada subpartida arancelaria contenida en un paquete, ha tenido tiempo más que suficiente para ser anticipada.
Que DHL, FedEx y UPS lleguen a cinco semanas de la fecha de entrada en vigor argumentando que las nuevas reglas aduaneras implican un alto grado de complejidad que impide una implantación realista dice bastante sobre cómo se ha gestionado la adaptación interna en estas compañías, que son precisamente quienes mejor conocen los flujos de importación asiática y quienes más recursos tienen para prepararse. El argumento de los cuellos de botella en el suministro de medicamentos esenciales es legítimo como advertencia operativa, pero resulta difícil desligarlo del hecho de que afecta también, y sobre todo, al negocio principal de estas compañías: el transporte de millones de paquetes de bajo coste procedentes de plataformas como Temu o Shein.
La mecánica de la tasa tiene su complejidad real: se aplica por categoría arancelaria de producto dentro del paquete, no por envío, lo que obliga a los operadores a identificar y clasificar el contenido con un nivel de detalle que el modelo de gestión masiva de paquetes de bajo coste no tenía hasta ahora como prioridad. Una vez que el nuevo Centro Aduanero de Datos de la UE esté operativo, este derecho provisional será sustituido por aranceles normales, aunque sin fecha concreta todavía.
Para los operadores logísticos que trabajan con importación y para los ecommerce que venden producto de origen chino en Europa, la situación no admite más dilación. La tasa llega, con moratoria o sin ella, porque la política comercial de la UE no tiene margen político para echarse atrás después de años de presión del comercio europeo. La pregunta no es si se aplica, sino cuánto tarda en funcionar con la precisión necesaria para no convertirse en un embudo que ralentice todo lo que entra por aduanas, incluido lo que no tiene nada que ver con el ecommerce chino.
Carlos Zubialde





