La cuenta atrás para la obligatoriedad del Documento de Control Digital está acelerando decisiones que muchas empresas de transporte habían ido posponiendo. A partir del 5 de octubre de 2026, la digitalización de la documentación dejará de ser una opción para convertirse en un requisito legal, con impacto directo en la operativa diaria de transportistas, cargadores y operadores logísticos.
En este contexto, Docuten ha incorporado a Enrique Nader para reforzar el despliegue de soluciones vinculadas a la digitalización del Documento de Control. Más allá del movimiento interno, el nombramiento refleja una realidad más amplia del sector: el cambio normativo ya no se aborda únicamente desde el plano tecnológico, sino desde el conocimiento operativo del transporte.
La transición al Documento de Control Digital no es un simple cambio de formato. Afecta a cómo se generan, gestionan y validan documentos en ruta, a la relación entre conductor, empresa y cliente, y a la integración de estos procesos con los sistemas existentes. Para muchas empresas, el reto no está tanto en la herramienta como en adaptar procedimientos consolidados durante años sin introducir fricciones en la operación diaria.
El perfil de Nader encaja en ese punto crítico. Con una trayectoria ligada a la gestión comercial y operativa en el sector logístico, su experiencia se ha desarrollado en entornos donde los cambios regulatorios y la optimización de procesos se abordan desde la realidad del día a día. Ese enfoque resulta especialmente relevante en un momento en el que la digitalización documental debe convivir con flotas en movimiento, subcontratación, múltiples cargadores y una fuerte presión sobre los tiempos.
Durante los últimos años, Docuten ha trabajado en el desarrollo de soluciones orientadas a sustituir el papel en documentos como el Documento de Control, la carta de porte o el eCMR. Sin embargo, el escenario cambia cuando la adopción deja de ser voluntaria y pasa a ser obligatoria. A partir de ese momento, la diferencia no la marca solo la funcionalidad, sino la capacidad de implantación sin alterar la continuidad de la actividad.
El nuevo marco normativo obliga a revisar flujos documentales, formar a personal y conductores y garantizar que la información esté disponible y validada en cualquier punto de la cadena. Cualquier fallo en este proceso puede traducirse en retrasos, incidencias administrativas o problemas de cumplimiento, con impacto directo en la operativa.
La incorporación de perfiles con experiencia sectorial responde a una necesidad evidente: la digitalización del transporte no se resuelve únicamente con software. Requiere entender cómo funciona el sector, dónde se generan los principales puntos de fricción y qué soluciones son viables en un entorno real.
A menos de un año de la fecha límite, el Documento de Control Digital deja de ser un debate teórico para convertirse en una cuestión inmediata. Las empresas que afronten esta transición como un proyecto operativo, y no solo como una obligación legal, tendrán mayor margen de adaptación. Las que lo retrasen, previsiblemente lo harán con menos tiempo, más presión y menor capacidad de decisión.
contacto@informacionlogistica.com





