La entrega de paquetes fuera del domicilio ha dejado de ser una alternativa marginal dentro del comercio electrónico en España para convertirse ya no solo en una alternativa, sino en una auténtica realidad. Los datos más recientes muestran que el modelo empieza a consolidarse como una pieza estable de la logística urbana, impulsado tanto por la expansión de redes de lockers como por el crecimiento de los puntos de conveniencia integrados en comercios, gasolineras u otros establecimientos.

Más del 64% de los consumidores españoles ha utilizado ya alguna vez un sistema de recogida fuera del hogar (OOH), ya sea mediante taquillas automáticas o a través de establecimientos asociados o puntos de conveniencia. Una parte relevante de los usuarios combina ambas modalidades, mientras que entre quienes realizan compras online con mayor frecuencia el uso de estas soluciones se acerca a la mitad de los casos.

Detrás de este cambio hay una combinación de factores operativos y económicos, así como de una cierta madurez del mercado español en las compras de ecommerce. El incentivo más claro sigue siendo el precio: siete de cada diez usuarios reconocen que el descuento en el coste del envío influye de forma decisiva en su elección; sin embargo, la lógica del sistema va más allá del ahorro puntual en el transporte.

Los puntos de recogida están empezando a funcionar también como una extensión de la actividad comercial local. La presencia de paquetes en tiendas o establecimientos de barrio genera un flujo adicional de visitas que en muchos casos termina convirtiéndose en consumo, siendo este el principal gancho para que estos establecimientos se sumen a este tipo de redes. Más de la mitad de los usuarios reconoce haber realizado alguna compra en el lugar al que acudía a recoger un pedido, aunque en la mayoría de los casos se trata de adquisiciones ocasionales.

Para la logística y el transporte, sobre todo de última milla, este modelo introduce una variable que hasta hace poco no estaba presente en el reparto de comercio electrónico: la concentración de entregas. En lugar de múltiples desplazamientos para entregar paquetes en domicilios dispersos, de forma unitaria, los operadores pueden agrupar envíos en un número reducido de ubicaciones. El efecto directo es una mayor eficiencia operativa y una reducción del número de intentos fallidos de entrega, uno de los costes ocultos más relevantes de la última milla.

La preferencia de los usuarios también muestra matices muy interesantes a tener en cuenta. Aunque las taquillas automáticas aportan flexibilidad horaria y autonomía en la recogida, una parte significativa de los consumidores sigue optando por los puntos de conveniencia cuando ambos están a una distancia similar. El contacto con el comercio físico y la percepción de seguridad continúan teniendo peso en la decisión, aunque el uso de taquillas se supone que continuará aumentando, dentro de la misma lógica de contar con un mayor número de ellas.

La proximidad es el factor determinante en todos los casos para que las propuestas de OOH estén teniendo un despegue más que llamativo en España. La mayoría de los usuarios prioriza que el punto de recogida esté cerca de su domicilio o de sus desplazamientos habituales, y la amplitud de horarios aparece como otro elemento clave. Una parte considerable está dispuesta incluso a caminar varios minutos para recoger su paquete, lo que demuestra hasta qué punto este modelo se integra en las rutinas cotidianas.

Todo apunta a que esta tendencia seguirá creciendo en los próximos años, y que además cuenta con el respaldo de los consumidores, ya que una parte importante de los consumidores cree que en los próximos años aumentará el número de taquillas y puntos de recogida, mientras que la entrega directa en domicilio podría reducir su peso relativo dentro del reparto de comercio electrónico. La digitalización del proceso logístico, con mayor capacidad para elegir lugar y momento de entrega o modificar las condiciones del envío, también reforzará esta evolución.

España ha sido tradicionalmente un mercado muy orientado a la entrega en casa como formato estandarizado de las entregas de comercio electrónico. Sin embargo, el crecimiento de las redes de recogida fuera del hogar está empezando a alterar esa lógica, que incluso podría llegar a parecer que es completamente inamovible.

Si la densidad de puntos continúa aumentando y el consumidor integra esta opción en su comportamiento habitual, la entrega a domicilio podría ir cambiando de categoría dentro del sistema logístico. Lo que hoy se percibe como el servicio normal podría terminar evolucionando hacia algo distinto: una entrega más personalizada, más costosa y reservada para determinados envíos.

La última milla está entrando en una fase de reorganización silenciosa, empujada por el aumento del volumen, las regulaciones medioambientales y el cambio del comprador. Los puntos de recogida no solo están cambiando la forma de recibir un paquete, también están redefiniendo el equilibrio entre comodidad, coste y eficiencia dentro de la distribución urbana. Y ese equilibrio, una vez cambia, rara vez vuelve al punto de partida.

Carlos Zubialde

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