El 73% de los directivos y profesionales de automoción consultados por FedEx y Reuters Events considera que los vehículos definidos por software serán muy o extremadamente relevantes para su negocio en los próximos cinco años. El dato procede del informe «Fabricación en automoción: el futuro de las cadenas de suministro del sector», presentado hoy a partir de una encuesta global a 81 directivos y profesionales. Es una muestra pequeña y de percepción, no una medición del mercado, pero sirve para ver hacia dónde miran quienes gestionan estas cadenas.

Lo más interesante del estudio está en los efectos operativos. Casi ocho de cada diez encuestados confirman que la mayor carga tecnológica de los vehículos les ha obligado a adaptar sus modelos logísticos, y el 37% afirma haber modificado sus modalidades de transporte de entrada y salida durante el último año para responder a nuevas exigencias de producción. Un coche con más electrónica y más software cambia lo que se mueve, con qué urgencia y con qué garantías, y eso acaba tocando rutas, modos y plazos.

Los desafíos que señalan los directivos van más allá del transporte físico. La ciberseguridad y la integridad de los datos, la mayor dependencia del firmware y de las actualizaciones por aire (OTA) y la creciente necesidad de semiconductores figuran entre los principales. Para un operador logístico, la consecuencia es que gestiona componentes cuya disponibilidad, trazabilidad y manipulación afectan directamente a una línea de ensamblaje, y cada retraso o incidencia en esos componentes tiene un coste inmediato.

Los materiales avanzados añaden otra capa. El 45% prevé aumentar su uso en los próximos cinco años, empujado por la sostenibilidad, las exigencias regulatorias, la eficiencia de costes y la reducción del peso del vehículo. Frente a ese impulso, las barreras que se citan son la limitada oferta de proveedores, los largos procesos de homologación y cualificación técnica y los altos costes de adquisición. Es decir, una cadena que necesita incorporar nuevos materiales con pocos proveedores donde elegir.

En cuanto a dónde invertir en los próximos tres años, los líderes consultados sitúan en primer lugar la relocalización de la producción a mercados cercanos, con un 46%, seguida de la diversificación de proveedores, con un 44%, y de la trazabilidad y visibilidad integral de la cadena, con un 37%. Los tres apuntan a lo mismo, reducir dependencias y ganar capacidad de reacción. Para España, con una industria del automóvil muy integrada en las cadenas europeas, el nearshoring como prioridad es un dato a seguir, aunque el informe no detalla en qué mercados piensan los encuestados.

El informe concluye que los operadores logísticos asumen un papel más estratégico y que el sector busca dejar atrás la figura del transportista convencional para formar alianzas con socios logísticos integrales. Hay que leer esa conclusión sabiendo quién firma el estudio, ya que FedEx es parte interesada y presenta su red y sus capacidades como respuesta. Aun así, la tendencia que describe, mayor exigencia de visibilidad, flexibilidad y datos, es coherente con lo que piden otros sectores a sus proveedores.

Carlos Zubialde

contacto@informacionlogistica.com