España ha cerrado el primer semestre de 2026 con un déficit comercial de 32.781 millones de euros, la segunda cifra más alta de la década para este periodo, solo superada por los 35.301,7 millones de 2022. Los datos, publicados por el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, muestran una economía que exporta más que nunca, pero que importa todavía más rápido.

El valor de las exportaciones españolas en el semestre, 201.133,6 millones de euros, es el segundo mayor de la serie histórica que arranca en 2017. El problema no está ahí, sino en el ritmo: las ventas al exterior crecen el 2% interanual, mientras que las compras lo hacen al 5,2%, hasta unos históricos 233.914,6 millones de euros. Junio, de hecho, ha sido el mes con mayor importación de todo 2026 y el de mayor déficit para ese mes en toda la serie del ministerio.

Detrás de estos números se aprecia un cambio en los flujos comerciales que ya lleva tiempo consolidándose. China ha superado a Alemania como primer proveedor de España, con 26.600 millones de euros en exportaciones al mercado español, un 10% más que el año pasado, frente al avance del 2,8% de la economía germana. El déficit bilateral con China se ha ampliado en 2.300 millones de euros en solo un año, hasta los 22.599,5 millones. Con la Unión Europea, en cambio, España mantiene un superávit de 12.764 millones, apoyado en el buen comportamiento de Portugal, Francia y Reino Unido.

Para las empresas de transporte y logística, un ritmo importador más alto que el exportador implica más carga entrante que gestionar, especialmente asiática, lo que sostiene la actividad portuaria y de distribución en el corto plazo. Pero también expone a los operadores a una dependencia mayor de rutas y proveedores concentrados en un único origen, con el riesgo asociado a la volatilidad de fletes y a la fragilidad geopolítica de esas cadenas, algo que el propio ministerio reconoce al enmarcar la evolución en "un complejo contexto internacional" agravado por el conflicto en torno a Irán.

El otro dato que merece atención es el energético: España exporta ya un 22,2% más de energía que hace un año, aunque sigue importando bastante más de la que vende, con un saldo negativo de 17.558 millones de euros. Es un dato que conecta directamente con la agenda de descarbonización del transporte y con la creciente relevancia de los combustibles renovables como variable de la balanza comercial, no solo como política ambiental.

Ninguno de estos factores apunta a un cambio de tendencia inmediato, por eso, la pregunta que deberían hacerse los operadores logísticos no es tanto si el déficit se corregirá a corto plazo, sino cómo diversificar sus cadenas de suministro y sus rutas de aprovisionamiento para no quedar excesivamente expuestos a un único eje comercial, en un momento en el que la geopolítica ha demostrado que puede alterar el mapa de los fletes en cuestión de semanas.

Carlos Zubialde

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