El mercado del transporte de mercancías por carretera en España mantiene una trayectoria de crecimiento moderado de su actividad y precios en 2025, según análisis sectoriales independientes que no se limitan a los datos oficiales del Banco de España. Informes del Observatorio Sectorial DBK estiman que el valor del mercado en el ámbito ibérico alcanzó alrededor de 22.100 millones de euros al cierre de 2025, un aumento próximo al 2,3% respecto a 2024, lo que refleja una continuidad en la expansión del sector aunque no exenta de tensiones.

Desde una perspectiva operativa, este incremento de facturación se ha traducido, en general, en una mejora de la relación entre ingresos y costes para muchas empresas, aunque con variaciones importantes según tamaño y segmento. La actividad ha sido soportada por una demanda interna que se mantiene resiliente y presiona al alza tanto volúmenes como tarifas en rutas domésticas, mientras que en mercados internacionales la evolución ha sido más irregular.

Este comportamiento de la facturación agregada del sector sugiere que los márgenes empresariales pueden haberse ampliado en términos agregados a lo largo del ejercicio, un fenómeno que en otros análisis se ha atribuido al crecimiento de las tarifas y a un mejor aprovechamiento de la capacidad operativa disponible. Sin embargo, estos datos deben interpretarse con cautela, porque un crecimiento de ingresos no siempre se refleja proporcionalmente en rentabilidad cuando los costes operativos y salariales crecen con fuerza.

El análisis del mercado ibérico también refleja la atomización del sector, con miles de operadores de distintos tamaños y especializaciones que experimentan realidades muy diversas. Para muchas pymes y medianas empresas, la presión competitiva se ha intensificado en un entorno con costes de combustible, seguros y cumplimiento normativo al alza, lo que impacta directamente en su cuenta de resultados.

La mejora de ingresos y la posible expansión de márgenes agregados no eximen al sector de retos estructurales profundos. Asociaciones del transporte han señalado, por ejemplo, la persistente escasez de conductores cualificados y la dificultad de incorporar relevo generacional como una de las principales amenazas de competitividad para los próximos años. Esta falta de personal no solo condiciona la capacidad de las empresas para responder a la demanda, sino que también actúa como factor de presión al alza sobre costes laborales, que en ocasiones se trasladan parcialmente a las tarifas.

En el plano operativo, factores como las tensiones regulatorias, la variabilidad de la demanda internacional y la necesidad de inversiones en tecnologías para mejorar eficiencia y sostenibilidad determinan que la gestión de márgenes sea cada vez más compleja para la empresa de transportes de la actualidad. El crecimiento de precios de transporte por carretera observado en 2025 no necesariamente compensa al conjunto de empresas frente a la combinación de costes fijos y variables que soportan.

Hay, además, un componente competitivo que emerge con claridad: la expansión de modelos integrados de clientes y plataformas de gran volumen que ejercen presión sobre los operadores tradicionales, influyendo en la fijación de precios y en las negociaciones comerciales. Los tenders de toda la vida, pero en otro formato.

El cierre de 2025 muestra un sector con crecimiento de actividad y tarifas, con potenciales mejoras en los márgenes empresariales agregados, pero todavía bajo la presión de desafíos operativos y de mercado que obstaculizan una consolidación clara de la rentabilidad al nivel de cada empresa. La pregunta para los próximos ejercicios es si este crecimiento moderado se traducirá en mejoras estructurales de eficiencia y estabilidad financiera para la mayoría de los operadores o si será simplemente un alivio temporal.

Carlos Zubialde

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