El empleo en logística en España cerró 2025 con 928.000 trabajadores, su máximo histórico, con un crecimiento interanual del 4,6% en el cuarto trimestre y un acumulado del 5% en el año, según el informe sobre mercado de trabajo en el sector elaborado por Randstad Research. Son cifras que, leídas en frío, invitan al optimismo. Leídas con algo más de detalle, plantean preguntas que el sector no puede ignorar.
El grueso del empleo sigue concentrado en Transporte de mercancías, que absorbe el 47,8% de los ocupados, con 443.000 trabajadores, seguido de Almacenamiento y actividades anexas, con el 36,5%, y Actividades postales y de correos, con el 15,7%, este último el único subsector que registró caída interanual, un 7,4%, en el trimestre. El crecimiento, por tanto, no es homogéneo ni está exento de tensiones internas.
El dato que más debería preocupar a quienes gestionan flotas, almacenes y operaciones es el del envejecimiento de la plantilla, ya que los trabajadores mayores de 45 años representan el 62,5% del empleo en Transporte de mercancías. Es el subsector con mayor peso en el conjunto del sector, y también el que acumula una pirámide de edad más comprometida. El grupo de 45 a 54 años lleva consolidado como el más numeroso desde 2020, sin que haya señales claras de que la siguiente generación esté llegando en volumen suficiente para cubrir las bajas que se producirán en los próximos años.

Hay, sin embargo, un movimiento en los datos que merece atención, porque los menores de 25 años crecieron un 76,8% en Almacenamiento y actividades anexas en el cuarto trimestre de 2025, y un 125,5% en Actividades postales y de correos. Son incrementos llamativos que apuntan a que en determinados segmentos el sector está empezando a ser percibido como una opción de carrera real, no como un destino provisional. El problema es que ese dinamismo no se está trasladando al transporte de mercancías, donde el reto generacional sigue sin resolverse y donde la incorporación de conductores jóvenes lleva años siendo insuficiente respecto a las jubilaciones previstas.
La brecha de género es otro de los elementos estructurales que el sector arrastra sin que la tendencia cambie a un ritmo apreciable. De los 928.000 ocupados, 710.000 son hombres y 218.000 mujeres, lo que sitúa la presencia femenina en el 23,5%, frente al 46,4% de la media nacional. En Transporte de mercancías, esa cifra cae al 12,3%, un porcentaje que refleja no solo un desequilibrio de partida, sino también una dificultad real del sector para atraer y retener talento femenino en sus perfiles más operativos.

Geográficamente, el empleo logístico sigue concentrado donde siempre: Cataluña lidera con el 20,9% del total, seguida de Madrid, Andalucía y la Comunidad Valenciana, que entre las cuatro acaparan el 63,8% del empleo del sector. Castilla-La Mancha, con el 6,7% de su empleo total en logística, es la comunidad donde el sector tiene mayor peso relativo, un indicador de hasta qué punto algunas economías regionales dependen ya de manera crítica de este tejido.
Llegar al millón de empleados no es un objetivo en sí mismo, pero la cifra obliga a hacer una lectura honesta de qué tipo de empleo se está creando y para quién. Un sector que no logra rejuvenecer su perfil de conductor, que mantiene una presencia femenina marginal en sus operaciones más estratégicas y que concentra sus efectivos en cuatro comunidades tiene delante algo más complejo que un problema de contratación. Tiene un problema de modelo, y los récords de empleo no lo resuelven solos.
Carlos Zubialde





