La Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) ha celebrado su encuentro anual con los medios en un contexto marcado por nuevas incidencias en el transporte ferroviario y por un entorno regulatorio cada vez más exigente para el transporte por carretera. La organización ha utilizado esta comparecencia para fijar posición sobre los principales retos operativos del sector y para subrayar, una vez más, el papel estructural de la carretera en el abastecimiento del país.

Durante la rueda de prensa, su presidente, Carmelo González, ha insistido en que los problemas registrados en el ferrocarril, tanto por accidentes como por incidencias recurrentes en determinados servicios, pueden generar retrasos puntuales, pero no comprometen el suministro mientras la red viaria siga operativa. El mensaje es claro, el sistema logístico español continúa descansando de forma mayoritaria sobre el transporte por carretera, especialmente en situaciones de tensión o disrupción.

Infraestructuras viarias y deterioro de la red

Uno de los ejes centrales de la intervención ha sido la falta de inversión sostenida en carreteras. Desde la CETM se advierte de que los niveles actuales de inversión están muy por debajo de las necesidades reales de conservación, lo que se traduce en un deterioro progresivo de la red. La consecuencia no es solo un problema de comodidad o seguridad, sino un impacto directo en los costes operativos, en el consumo de combustible, en el desgaste de los vehículos y en la eficiencia de los tiempos de tránsito.

La organización alerta de que el mantenimiento deficiente de la red viaria se ha normalizado y que determinadas infraestructuras presentan ya limitaciones claras para la circulación de vehículos pesados en condiciones adecuadas.

Prioridades estratégicas para 2026

De cara al próximo ejercicio, la CETM ha definido varias líneas de actuación centradas en la viabilidad económica de las empresas, la estabilidad normativa y la adaptación realista a los objetivos medioambientales. El mensaje que traslada es que cualquier transición, ya sea regulatoria o energética, debe partir de la sostenibilidad económica de las compañías. Sin rentabilidad, el resto de objetivos queda fuera de alcance.

La presión normativa ha sido otro de los puntos señalados. Desde la confederación se advierte de una acumulación constante de nuevas obligaciones, muchas de ellas diseñadas sin un conocimiento suficiente de la operativa diaria del transporte. Esta dinámica, lejos de facilitar la modernización del sector, añade complejidad y costes difíciles de absorber.

Conductores, costes y productividad

La falta de conductores sigue ocupando un lugar central en el diagnóstico sectorial. El déficit estructural, unido al envejecimiento de la plantilla, anticipa mayores tensiones si no se actúa de forma coordinada sobre formación, condiciones de trabajo y acceso a la profesión. La CETM pone el foco en aspectos operativos como las esperas en los centros de carga y descarga o la escasez de áreas de descanso adecuadas, factores que siguen penalizando la atracción de nuevos profesionales.

En paralelo, la implantación de las 44 toneladas aparece como un ejemplo de medida con impacto directo en costes que requiere un reparto equilibrado de beneficios y cargas. Desde la confederación se insiste en que el aumento de productividad que obtienen los cargadores debe reflejarse en las condiciones económicas del transporte.

Energía, fiscalidad y diálogo institucional

En materia energética, la CETM mantiene su defensa de la neutralidad tecnológica y de soluciones que permitan avanzar en la descarbonización sin forzar inversiones inviables en el corto plazo. La falta de ayudas efectivas para la renovación de flotas pesadas sigue siendo una de las principales fricciones con la Administración.

El encuentro se ha cerrado con una llamada al diálogo y a la coordinación entre administraciones, recordando que muchas decisiones que afectan al transporte se toman sin una visión transversal. Mientras la carretera siga siendo el pilar del abastecimiento, las políticas públicas deberían partir de esa realidad operativa y no de escenarios teóricos desconectados del día a día del sector.

Carlos Zubialde

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