El sector del transporte por carretera español encara los próximos meses con varios frentes abiertos que generan una importante incertidumbre. Desde la indexación del precio del combustible en las tarifas de transporte, el retraso en la aprobación de los coeficientes reductores que permitirían la jubilación anticipada de los conductores profesionales, la entrada en vigor del documento de control de transporte digital, la falta de relevo en posiciones clave como los conductores o la situación geopolítica son ingredientes de una situación ciertamente complicada.
Un primer frente afecta directamente a la facturación de los transportistas autónomos que cotizan por el sistema de módulos, ya que la subida del precio del gasóleo derivada de la indexación está acelerando el ritmo al que estos profesionales alcanzan el límite de facturación de 150.000 euros que marca la normativa fiscal. En lugar de llegar a ese tope hacia final de año, como venía siendo habitual, varios autónomos se están viendo obligados a detener su actividad ya en agosto o, como mucho, en la primera quincena de septiembre, para no superar ese umbral antes de que finalice el ejercicio fiscal. Esto supone además una falta de recursos que impactará directamente a agencias de transporte y cargadores, que tendrán cada vez menos opciones.
Otro frente afecta a los coeficientes reductores para la jubilación anticipada de los conductores profesionales, un asunto que ha ganado actualidad tras conocerse el tercer informe sobre morbilidad y mortalidad del sector, un documento clave para que la Seguridad Social pueda valorar y aplicar estos coeficientes. Pese a ese avance técnico, persisten dudas sobre el calendario de aprobación definitiva, sobre los baremos de edad que finalmente se aplicarán y sobre cuántos conductores próximos a la jubilación podrán acogerse a la medida.
A estos frentes se suma la entrada en vigor en octubre del formato digital del documento de control de transporte, para el cual, pese al insistente bombardeo comunicativo, muchas empresas de transporte y cargadores todavía no se han adaptado. Parece que muchos creen que puede existir un aplazamiento, cuestión que no se vislumbra como posible, y que provocará en septiembre las carreras de muchos por ponerse al día.
La falta de conductores sigue siendo tema de conversación diario, con soluciones muy variadas, como incorporar conductores extranjeros. El sector coincide en que cualquier incorporación de trabajadores extranjeros debe producirse en las mismas condiciones laborales y sociales que las de los conductores ya empleados en España, y en la necesidad de perseguir con firmeza a las empresas que utilicen prácticas irregulares de contratación, algo que en el fondo es también denunciado como uno de los motivos de la falta de relevo.
El conjunto de las cuestiones define un mes de agosto vacacional, donde el transporte no para su actividad, y menos de pensar cómo afrontar los próximos trimestres. La incertidumbre y cierto pesimismo que vemos instalados en el sector parece que seguirán siendo compañeras de viaje, por lo menos en este 2026.
Carlos Zubialde





