La implantación obligatoria de Zonas de Bajas Emisiones en ciudades españolas de más de 50.000 habitantes está redefiniendo la operativa de la distribución urbana, especialmente en el transporte a temperatura controlada, donde la adaptación tecnológica suele ser más compleja que en el reparto convencional. En este escenario, Petit Forestier ha presentado en España una solución frigorífica no motorizada y 100 % eléctrica orientada específicamente a la última milla.
La propuesta se articula en torno a un vehículo tipo bicicleta eléctrica con caja frigorífica integrada, desarrollado junto a Scoobic y Lecapitaine, que permite mantener la cadena de frío en entornos urbanos con restricciones de acceso al tráfico rodado. Se trata de un formato diseñado para operar en centros históricos y áreas de alta densidad, donde los vehículos convencionales encuentran limitaciones regulatorias o directamente no pueden acceder.
El modelo BioCargo incorpora pedaleo asistido, una velocidad máxima de 25 km/h y una autonomía de hasta 90 kilómetros, con un volumen frigorífico aproximado de 1,3 m³. Desde el punto de vista operativo, está pensado para rutas cortas, entregas frecuentes y distribución capilar en comercio de proximidad, restauración o alimentación especializada. No requiere permiso de conducción específico, lo que amplía el abanico de perfiles operativos disponibles para las empresas de reparto.
La gama se completa con la versión S-Light, de mayor capacidad dinámica, que puede alcanzar los 45 km/h y exige permiso A1 o B según configuración. Con un volumen útil cercano a 1 m³ y una autonomía similar, este formato amplía el radio de acción hacia entornos periurbanos y operaciones que requieran mayor flexibilidad en tiempos de tránsito.
Más allá del componente eléctrico, el elemento diferencial es la integración de frío en un vehículo ligero, un aspecto crítico para operadores que deben cumplir exigencias sanitarias y de trazabilidad en productos sensibles. La electrificación en este segmento no solo responde a criterios medioambientales, sino también a la necesidad de garantizar acceso continuado a zonas restringidas sin depender de autorizaciones temporales o excepciones.
Para las empresas logísticas y los distribuidores, la incorporación de este tipo de soluciones implica revisar la planificación de rutas, la asignación de cargas y la gestión de microplataformas urbanas. El uso de vehículos de menor volumen exige mayor precisión en la consolidación previa y una organización más segmentada del reparto. A cambio, ofrece mayor agilidad en zonas congestionadas y previsibilidad regulatoria.
Con este lanzamiento, Petit Forestier amplía su oferta de frío hasta el último tramo urbano, integrando formatos ligeros dentro de su modelo de alquiler. La evolución normativa y la presión sobre las emisiones en ciudad apuntan a un incremento progresivo de este tipo de soluciones, especialmente en segmentos donde el control de temperatura es imprescindible.
La cuestión para los operadores no es únicamente tecnológica, sino organizativa: adaptar la estructura de distribución para que vehículos de menor capacidad aporten eficiencia real sin aumentar costes indirectos ni complejidad operativa en la cadena.
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