La entrada en vigor del arancel de tres euros por categoría de producto que la Unión Europea aplica desde el pasado 1 de julio a los paquetes de menos de 150 euros ya ha provocado una caída generalizada en la llegada de envíos procedentes de fuera del bloque. Según las cifras de aduanas francesas citadas por el Ministerio de Economía galo, el número de pequeños paquetes importados en la Unión Europea ha disminuido entre un 30% y un 40% desde la puesta en marcha de la medida, un descenso que el Gobierno francés interpreta como prueba de que una normativa más estricta puede cambiar las prácticas comerciales de las grandes plataformas asiáticas.
El impacto, sin embargo, no ha sido uniforme entre operadores. Entre junio y julio, las ventas en volumen de Temu se desplomaron un 50%, mientras que AliExpress cayó un 37%. Shein, en cambio, aguantó mucho mejor el golpe, con un retroceso limitado al 15%, una diferencia que varias fuentes atribuyen a decisiones logísticas tomadas con antelación por la propia compañía, entre ellas la apertura de un nuevo almacén en Polonia a finales de 2025, que le permite aliviar parte del impacto fiscal al posicionar stock dentro de territorio comunitario antes de la venta.
El mecanismo del nuevo arancel resulta más gravoso de lo que su cuantía nominal sugiere a primera vista, porque los tres euros no se aplican por paquete, sino por cada categoría de producto incluida en el envío. Un pedido que combine una funda de móvil, una camiseta y un artículo de decoración paga, por tanto, nueve euros de golpe, con independencia del valor total de la mercancía, un diseño que penaliza especialmente el modelo de compra impulsiva de artículos baratos y variados que ha caracterizado a estas plataformas. Ante ese sobrecoste, varias de ellas han optado por elevar el importe medio del carrito de compra para absorberlo, un incremento del 30% en Temu y del 27% en AliExpress entre junio y julio, según los mismos datos aduaneros franceses.
La magnitud del fenómeno que esta medida intenta contener explica la contundencia de la respuesta europea. Durante 2025 entraron en la Unión Europea cerca de 5.900 millones de paquetes de bajo valor acogidos a la antigua exención, una media superior a 16 millones de envíos diarios y prácticamente cuatro veces más que en 2022. El 93% de ese volumen procedía de China, el origen que en la práctica motivó el diseño de esta tasa, presentada oficialmente como respuesta a las prácticas comerciales de plataformas como Shein, Temu o AliExpress, aunque formalmente aplicable a cualquier importación de bajo valor procedente de fuera de la Unión Europea.
Para el sector logístico, esta caída de volumen tiene una lectura que va más allá del propio dato comercial de las plataformas, porque confirma que el modelo de envío individual y directo desde China hasta la puerta del consumidor, la base operativa sobre la que se construyó el crecimiento de estos gigantes asiáticos, empieza a resultar menos rentable frente a alternativas de almacenamiento previo en territorio europeo. Lejos de resignarse a perder cuota, los propios operadores están respondiendo con inversión en macroalmacenes propios dentro de la Unión Europea, una estrategia que les permite nacionalizar la mercancía antes de venderla y esquivar así el arancel que grava específicamente las importaciones directas, un movimiento que ya se ha traducido en anuncios de inversión logística en varios países del continente.
La medida, pese a su efecto ya medible, no es definitiva. Debe convivir con una reforma mucho más amplia del sistema aduanero europeo, cuya aplicación completa está prevista para 2028, y a partir de noviembre de este mismo año podría sumarse además una tasa de gestión adicional destinada específicamente a financiar el coste de vigilar y tramitar este volumen creciente de pequeños paquetes, un gravamen todavía pendiente de que la Comisión Europea fije su cuantía exacta. Para el sector logístico y de comercio electrónico, el mensaje que deja este primer balance de dos meses es claro, el marco regulatorio europeo sobre comercio electrónico de bajo valor ya no es una amenaza teórica en fase de tramitación, sino una realidad que está reconfigurando en tiempo real tanto el volumen de paquetería que cruza las fronteras comunitarias como la propia estrategia logística de los operadores que hasta ahora dominaban ese negocio.
Carlos Zubialde





