La startup hispano-italiana YK-Robotics ha cerrado una ronda semilla de un millón de euros coliderada por los fondos Draper B1 y First Drop, en la que también han participado BStartup, el programa de inversión de Banco Sabadell, Coben Ventures, Elephant Capital y PnP USA, el brazo inversor de Plug and Play. La compañía destinará los fondos a poner en marcha sus celdas robóticas en España, ampliar su red de socios y reforzar el equipo, principalmente en Barcelona, donde ya ha abierto los primeros procesos de selección.
YK-Robotics, cuyo nombre procede de “You Know Robotics”, nació en Florencia en 2020 de la mano de Joan Ortega Alcaide, consejero delegado, doctor ingeniero y matemático por la Universidad Politécnica de Cataluña que antes investigó en robótica quirúrgica en Estados Unidos, y de Marco Guadagni, director técnico, ingeniero robótico que había dirigido la parte técnica de una empresa de robótica avanzada para la automoción italiana. El grupo tiene hoy su matriz en España, con oficinas en Barcelona, que controla el 100% de la sociedad italiana.
Su producto es YK-Platform, un software que actúa como cerebro de una celda robótica y coordina todos los elementos que intervienen en ella, desde el robot hasta los sistemas de visión y las máquinas con las que trabaja, conectando además la planta con los sistemas de gestión de la empresa. La plataforma cubre todo el ciclo, desde el diseño y la simulación hasta la programación, la puesta en marcha, la operación y el mantenimiento, con supervisión remota a través de YK-Portal, y utiliza inteligencia artificial generativa para crear tareas, pantallas de operario o cambios de formato a partir del contexto real de cada celda. La compañía entrega las celdas llave en mano a fabricantes, integradores y constructores de maquinaria, también en modalidad de robótica como servicio, y se centra en tareas como el paletizado, la carga de máquinas y el picking.
Uno de sus argumentos es la independencia del hardware, ya que el software integra robots de Kuka, Fanuc, ABB, Universal Robots, Comau, Kawasaki y Estun, incluidos equipos que ya están instalados en las fábricas y permanecen parados por falta de programación o de personal que los gestione. Guadagni explica que el reto de la empresa es combinar la inteligencia artificial con algoritmos avanzados en constante evolución, y precisa que la decisión final siempre corresponde al usuario, porque la IA propone y el usuario decide.
Con la nueva financiación, YK-Robotics quiere conseguir que toda la plataforma pueda manejarse con lenguaje natural y que la inteligencia artificial ayude también a diagnosticar y resolver las incidencias de cada celda. Cataluña, la Comunitat Valenciana, Aragón y el País Vasco serán las primeras regiones donde desplegará su tecnología, apoyándose en las redes empresariales que aportan sus inversores.
La propuesta llega en un momento de escasez de mano de obra en la industria europea, con una tasa de vacantes de operarios de fabricación del 7,3% en la Unión Europea, la segunda más alta entre todas las ocupaciones, según Eurostat. Para las pymes industriales y los almacenes que no pueden mantener un equipo propio de programadores de robots, la posibilidad de configurar una celda de paletizado o de picking describiendo la tarea en lenguaje natural podría ser lo que haga viable una automatización que hoy les resulta demasiado compleja.
Carlos Zubialde
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