Amazon ha confirmado una nueva ronda de despidos que afectará a cerca de 16.000 empleados a nivel global, centrada principalmente en áreas corporativas y administrativas. El movimiento, que se suma a los 14.000 recortes anunciados en octubre de 2025, forma parte de una reestructuración orientada a reducir costes estructurales y redirigir recursos hacia la inteligencia artificial, una decisión con implicaciones directas para el futuro de Amazon Logistics.
Aunque la compañía insiste en que el ajuste no afecta a los equipos operativos de almacenes y transporte, el impacto sobre la logística no es menor. Amazon Logistics depende cada vez más de tecnología, automatización y sistemas avanzados de planificación, ámbitos que se encuentran en la intersección entre las áreas corporativas y la operativa diaria. La reducción de capas administrativas y la reorganización de funciones apuntan a un modelo logístico más centralizado, digitalizado y menos dependiente de estructuras intermedias.
Los empleados afectados en Estados Unidos dispondrán de un plazo de 90 días para recolocarse internamente, además de recibir indemnización y apoyo para la transición profesional. Desde la dirección se subraya que el objetivo es eliminar burocracia, acelerar la toma de decisiones y reforzar la propiedad de los equipos sobre los procesos clave. Un mensaje que conecta directamente con la evolución de la red logística del grupo, cada vez más automatizada y gobernada por algoritmos.
Este nuevo ajuste completa un ciclo iniciado en 2025 que eleva el total de despidos anunciados a cerca de 30.000 trabajadores en pocos meses. Aunque la cifra resulta pequeña frente a una plantilla global de aproximadamente 1,57 millones de personas, el foco del recorte es determinante. La gran mayoría del empleo de Amazon se concentra en operaciones logísticas y centros de distribución, que quedan fuera del ajuste. Sin embargo, la plantilla corporativa, estimada en torno a 350.000 empleados, es la que está siendo redimensionada de forma significativa.
Desde una perspectiva logística, este movimiento refuerza una tendencia ya visible: Amazon no está reduciendo su capacidad operativa, sino rediseñando cómo se gestiona. El grupo continúa invirtiendo de forma intensiva en automatización de almacenes, robótica, optimización de rutas y sistemas predictivos basados en inteligencia artificial. La reducción de personal en áreas administrativas sugiere un mayor peso de los sistemas autónomos en la planificación, asignación de recursos y gestión de la red.
Las áreas afectadas por los recortes incluyen recursos humanos, dispositivos, servicios, operaciones corporativas y algunas divisiones de comunicación y contenido. En términos logísticos, esto implica una menor intermediación humana en procesos de soporte y una mayor integración tecnológica entre demanda, inventario y transporte. Amazon Logistics avanza hacia un modelo en el que las decisiones operativas se toman de forma más automática y con menos fricción organizativa.
El contexto del anuncio también refleja la presión interna asociada a este tipo de transformaciones. La filtración accidental de un correo interno anticipando los despidos puso de manifiesto la sensibilidad del proceso y la magnitud del cambio en marcha. Posteriormente, la compañía confirmó oficialmente el ajuste, encuadrándolo dentro de una estrategia de largo plazo centrada en la eficiencia y la competitividad tecnológica.
Desde el punto de vista del mercado, la reacción ha sido contenida. Los inversores parecen interpretar estos movimientos como parte de un proceso necesario para mantener márgenes y reforzar la posición de Amazon frente a otros grandes actores tecnológicos. En el ámbito logístico, sin embargo, el mensaje es más profundo: la ventaja competitiva ya no se construye ampliando estructuras, sino integrando inteligencia artificial en el corazón de la operación.
los despidos no deben interpretarse únicamente como una medida de ahorro, sino como una señal de hacia dónde se dirige la compañía. Amazon parece dispuesta a asumir el coste social y organizativo de una reestructuración profunda para posicionarse mejor en una carrera tecnológica que considera estratégica.
La magnitud y la frecuencia de estos ajustes confirman que el sector tecnológico entra en una nueva etapa, menos expansiva en empleo corporativo y más selectiva en inversión. Una transición que, lejos de ser exclusiva de Amazon, anticipa cambios estructurales que acabarán impactando también en la forma en que se diseñan, gestionan y automatizan las grandes operaciones logísticas globales.
Carlos Zubialde
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