El transporte de mercancías por carretera ha cerrado 2025 con una fotografía que, a primera vista, puede interpretarse como positiva: los plazos medios de pago se sitúan por debajo de los 60 días que marca la ley. En diciembre, cargadores e intermediarios pagaron a una media de 59 días, según los datos de Fenadismer. Sin embargo, una lectura más detallada revela una realidad menos confortable para el sector.

La mejora es innegable si se compara con ejercicios anteriores. En 2021, el plazo medio superaba los 80 días y la morosidad era una de las grandes lacras estructurales del transporte. La entrada en vigor del régimen sancionador específico, con multas de hasta 30.000 euros y una mayor actividad de la Inspección de Transporte, ha cambiado el comportamiento del mercado. Hoy, los impagos extremos son residuales y solo un 2% de las empresas paga a más de 120 días.

Pero el problema ya no está en los extremos, sino en la normalización del pago “al límite”. Casi la mitad de las empresas sigue incumpliendo la ley y, en el 84% de los casos, lo hace pagando entre 60 y 90 días. Es decir, se ha reducido la morosidad grave, pero se ha consolidado una práctica que estira sistemáticamente el plazo máximo permitido.

Desde el punto de vista financiero, el impacto sigue siendo relevante. Para muchas empresas de transporte, especialmente pymes y autónomos, cobrar a 59, 60 o 75 días no es una diferencia menor. En un sector con márgenes muy ajustados, altos costes fijos y una fuerte dependencia del circulante, financiar de facto a los clientes durante dos meses continúa siendo una fuente de tensión constante.

La situación plantea una cuestión de fondo: ¿se está cumpliendo el espíritu de la ley o solo su letra? La reducción de los plazos medios demuestra que la presión normativa funciona, pero también que una parte del mercado ha interiorizado el límite legal como un objetivo operativo, no como un máximo excepcional.

Desde Fenadismer valoran positivamente la evolución y reclaman que la Inspección mantenga su actividad para lograr un cumplimiento generalizado. Sin embargo, mientras pagar en la franja alta del plazo legal siga siendo una práctica aceptada, la mejora será parcial.

La morosidad ya no es el problema de hace una década, pero el transporte sigue soportando una carga financiera que otros sectores no asumen. El reto no es solo pagar antes de 60 días, sino dejar de considerar ese límite como la norma, y si, que los 30 días sean la meta.

Carlos Zubialde

contacto@informacionlogistica.com