El precio del gasóleo en España ha registrado su quinta subida consecutiva y se sitúa en 1,416 euros por litro de media en la semana del 10 al 16 de febrero de 2026, según el último Boletín Petrolero de la Unión Europea, el incremento, aunque moderado, supone un 0,28% respecto a la semana anterior y consolida una tendencia ascendente que el sector observa con atención.
La gasolina también ha repuntado, hasta los 1,464 euros por litro, un 0,41% más que en el registro previo. Pese a que ambos carburantes se mantienen lejos de los máximos alcanzados en julio de 2022, cuando superaron ampliamente los dos euros por litro, la evolución actual refleja un entorno de precios menos estable que el observado en los últimos meses.
En paralelo, el barril de Brent se mueve en el entorno de los 71 dólares, por encima de los 69 dólares de la semana anterior, lo que anticipa que el comportamiento de los combustibles seguirá condicionado por la evolución del crudo en los mercados internacionales. Aunque la traslación a los surtidores no es automática ni lineal, la tendencia alcista del petróleo suele acabar impactando en el coste final para empresas y particulares.
Si se compara con el entorno europeo, España mantiene precios inferiores a la media. El gasóleo se sitúa por debajo del promedio de la Unión Europea, que ronda los 1,591 euros por litro, y también por debajo de la media de la zona euro, en torno a 1,647 euros. En gasolina ocurre algo similar, con precios nacionales inferiores a los registrados en el conjunto comunitario y en los países del euro.
Sin embargo, el hecho de contar con un diferencial favorable no neutraliza el efecto acumulado de varias semanas de incrementos. Para el transporte de mercancías por carretera, donde el combustible continúa siendo uno de los principales componentes del coste operativo, una subida sostenida, aunque sea en décimas porcentuales, erosiona márgenes en contratos cerrados a medio plazo y obliga a revisar previsiones.
Las diferencias entre países reflejan además la heterogeneidad fiscal y regulatoria del mercado europeo. Mientras Malta registra los precios más bajos en gasóleo, con 1,210 euros por litro, Finlandia se sitúa en el extremo opuesto, cerca de los 1,919 euros. En economías próximas como Francia, Portugal, Italia o Alemania, los niveles actuales superan los españoles, lo que influye en la competitividad de flotas que operan en tráfico internacional y en la planificación de repostajes en rutas transfronterizas.
Para las empresas de transporte, la clave no está solo en el precio puntual de una semana, sino en la tendencia. Cinco semanas consecutivas al alza invitan a extremar el control del consumo, optimizar rutas y revisar cláusulas de revisión de precios vinculadas al carburante. En un entorno de demanda irregular y presión sobre tarifas, la capacidad de trasladar el incremento al cliente final no siempre es inmediata.
El combustible sigue siendo un factor estructural en la cuenta de resultados del sector. Aunque los niveles actuales no alcanzan los picos de 2022, la evolución reciente recuerda que la estabilidad es relativa y que una variación sostenida, por pequeña que parezca, puede alterar el equilibrio económico de muchas operaciones si no se gestiona con anticipación.
Carlos Zubialde
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