Durante décadas, el estándar de trazabilidad en paquetería se construyó sobre el mismo principio: un conductor con un escáner y un código de barras. Esto funcionó, y sigue funcionando a lo largo de todo el mundo en la mayoría de empresas de transporte. Pero UPS acaba de dar un paso que convierte ese modelo en algo del pasado, al menos dentro de su propia red en Estados Unidos.

La compañía ha completado el despliegue de tecnología RFID en todos sus vehículos de entrega de paquetes en EEUU, en sus instalaciones de distribución y en cada paquete enviado a través de más de 5.500 ubicaciones de UPS Store, incluidas las devoluciones. La inversión acumulada supera los 100 millones de dólares y, según la propia empresa, la convierte en el primer operador logístico de referencia en implementar esta tecnología de forma integrada en toda su red de paquetes pequeños.

Lo que cambia con RFID no es solo la frecuencia de actualización de la información, sino la lógica de cómo se captura. Con el código de barras, cada lectura requiere una acción: alguien tiene que enfocar, escanear, confirmar. Con la identificación por radiofrecuencia, los paquetes se detectan automáticamente a medida que se mueven, sin intervención manual, desde la recogida hasta la entrega. Esto elimina acciones manuales que tienen que hacer los conductores, reduce los errores de omisión y genera una cadena de datos mucho más continua y fiable.

Para los clientes que trabajan con UPS, esta nueva implementación supone tener más certeza sobre dónde está cada envío en cada momento, y una capacidad de respuesta más rápida cuando algo se tuerce, ya sea por condiciones meteorológicas, incidencias en tránsito o cualquier otro imprevisto. No es solo visibilidad cosmética para el cliente final, es información operativa que puede adelantar decisiones.

Hay otro dato que merece atención y que a menudo pasa desapercibido en anuncios de este tipo: la confirmación de recogida. UPS indica que su sistema RFID garantiza que los paquetes se han recogido y están en posesión del operador, una funcionalidad que, según la compañía, ningún otro transportista ofrece en su red en EEUU con este nivel de integración. En un entorno donde las reclamaciones por paquetes no recogidos generan tensión constante entre operadores, vendedores y destinatarios, tener ese punto de control documentado automáticamente tiene valor real.

La pregunta que queda abierta es cuándo y cómo este tipo de despliegue cruza el Atlántico. El mercado europeo, con su fragmentación de operadores y la complejidad regulatoria añadida, no replica fácilmente modelos construidos sobre redes integradas como la de UPS en EEUU. Pero la dirección está marcada, y los grandes operadores que compiten en el mismo segmento tendrán que tomar posición.

Carlos Zubialde

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