La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha dado luz verde a la adquisición de Logista Publicaciones por parte de Boyacá, pero lo ha hecho con un paquete de compromisos que dice mucho sobre el estado del sector. No es una aprobación limpia: es una autorización que reconoce, entre líneas, que la distribución mayorista de publicaciones en España opera en un mercado tan concentrado que cualquier movimiento adicional exige vigilancia.
El punto de partida de la situación es que tanto Boyacá como Logista Publicaciones forman parte de las tres únicas distribuidoras mayoristas de ámbito nacional que operan en España. Con esta operación, dos de esas tres piezas pasan a formar una sola, lo que reduce de facto la presión competitiva en un mercado que ya tenía pocas válvulas de escape. La CNMC ha reconocido explícitamente que esa concentración podría reforzar la capacidad negociadora de la entidad resultante frente a editores, puntos de venta y otros distribuidores.
La distribución de publicaciones periódicas en papel lleva años en contracción, con una caída sostenida de la demanda y el avance de los formatos digitales que reduce márgenes y desincentiva la entrada de nuevos operadores. En ese escenario, las barreras de entrada ya son elevadas por razones de mercado; una operación como esta las eleva aún más por razones de escala.
Para mitigar esos riesgos, Boyacá ha asumido compromisos con una vigencia general de cuatro años: mantener las condiciones comerciales actuales para editores, puntos de venta y otras distribuidoras, prestar servicios a nuevos clientes en condiciones equivalentes, y separar la actividad de transporte de la de distribución mayorista para evitar la vinculación entre servicios. Este último punto es especialmente importante, ya que Boyacá opera también en el transporte de publicaciones, lo que le otorgaba una palanca adicional de presión sobre sus interlocutores comerciales.
Hay además un flanco territorial que el regulador ha identificado y sobre el que ha puesto el foco: Vizcaya. La participación de Boyacá en Beralan, distribuidora regional vasca, generaba un riesgo específico de coordinación entre operadores. La solución acordada pasa por evitar la coincidencia de consejeros en el consejo de administración de Beralan durante seis años, mediante la designación de representantes independientes sujetos a obligaciones de confidencialidad, un plazo más largo que el resto de compromisos y que refleja la sensibilidad particular de ese mercado local.
La operación queda aprobada, pero el mapa que deja es el de un sector en proceso acelerado de consolidación, donde los actores que permanecen ganan posición negociadora precisamente porque los que desaparecen no serán fácilmente sustituidos. Para editores y puntos de venta, los compromisos asumidos ofrecen cierta protección durante cuatro años. Lo que suceda después dependerá de si el mercado ha generado para entonces alguna alternativa competitiva real, algo que, dado el contexto, no está garantizado.
Carlos Zubialde
contacto@informacionlogistica.com





