La filial española del grupo portugués Luís Simões cerró 2025 con un crecimiento del 2,4% en su volumen de negocio, superando los 150 millones de euros e igualando prácticamente la mitad de la facturación total del grupo, según sus propias cifras. No es una cifra espectacular en términos de ritmo, pero el dato que merece atención está en el interior de esa cuenta de resultados: la actividad logística ya representa el 69% de sus ventas en España, cuatro puntos porcentuales más que un año antes.

Para entender qué significa ese desplazamiento, hay que recordar de dónde viene la compañía. Luís Simões Logística Integrada nació como operador de transporte por carretera, con sede en Guadalajara y una red construida sobre la península ibérica. Durante años, el transporte fue el grueso de su negocio. Que la logística haya ido ganando terreno de forma progresiva no es una casualidad, es la consecuencia de una decisión estratégica que el grupo viene ejecutando con consistencia, ya que los márgenes en transporte puro han seguido erosionándose, mientras que la logística de valor añadido —almacenaje, manipulación, gestión de inventario— permite construir relaciones más estables con los clientes y contratos de mayor duración.

El grupo en su conjunto cerró 2024 con una facturación de 298,7 millones de euros, un 7,8% más que el año anterior, con una flota de más de 1.145 vehículos homologados y 33 centros logísticos y de transporte distribuidos por la península ibérica. La filial española, con más de mil empleados, genera según las propias cifras de la compañía casi la mitad del negocio total del grupo, lo que convierte a España en el mercado central de su estrategia de crecimiento.

La rentabilidad de explotación de la empresa alcanzó el 10,83% en 2024, con un resultado neto que creció un 534% entre 2023 y 2024 —un salto que apunta a una corrección importante tras un ejercicio de transición—, señal de que la compañía no solo crece en volumen, sino que ha mejorado la calidad de ese crecimiento.

El contexto del sector ayuda a leer esta evolución, porque en un mercado donde los grandes operadores logísticos llevan años presionando a los transportistas puros con tarifas a la baja y donde la demanda de externalización logística sigue creciendo, la palanca está clara: quien puede ofrecer un servicio integral —desde la recogida hasta la gestión del almacén y la trazabilidad del pedido— tiene una posición negociadora mucho más sólida que quien solo mueve mercancía de un punto a otro. Ese es el terreno al que Luís Simões está migrando, con más superficie de almacén, más automatización y clientes de sectores como la alimentación, la cosmética o el gran consumo que buscan externalizar procesos completos.

La pregunta es si ese crecimiento moderado del 2,4% en 2025 refleja madurez del modelo o la presión de un entorno económico más exigente. En un año donde la desaceleración de la demanda ha golpeado a varios operadores, mantener el rumbo y seguir ganando peso en logística frente a transporte es, al menos, una señal de que la estrategia aguanta.

Carlos Zubialde

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