La startup barcelonesa Opereit ha cerrado una ronda de financiación de 2,2 millones de euros con menos de dos meses de actividad, una velocidad de captación que refleja el interés inversor por soluciones que atacan un problema concreto y recurrente en la logística del ecommerce: las pérdidas económicas derivadas de incidencias de transporte que nadie gestiona de forma sistemática.
La ronda está liderada por Seedcamp y Yellow, el fondo de Oscar Pierre y Sacha Michaud, fundadores de Glovo. Participan también Carlos Reina, primer inversor de Even Labs a través de Baobab Ventures, y Dídac Lee, fundador de TradeInn y Galdana Ventures, entre otros.
Detrás del proyecto está Pablo Cousin, que antes de fundar Opereit pasó por Rever, la plataforma de gestión de devoluciones online, donde detectó que el problema no era puntual sino estructural, ya que cualquier empresa que mueve volumen sufre el mismo patrón: facturas de transporte con errores, envíos con pérdidas o daños sin reclamar y carriers a los que nadie interpela de forma ordenada porque el proceso es tedioso y consume más tiempo del que vale. Según ha declarado la propia compañía, Opereit trabaja con agentes de inteligencia artificial que detectan errores en facturas, identifican pérdidas y daños en envíos y presentan reclamaciones ante los transportistas de forma autónoma.
Los primeros clientes en España incluyen a Nude Project y Ecoalf, dos marcas de moda con volumen de envíos significativo y operativas de distribución ya maduras. Raquel Jiménez, responsable de operaciones en Nude Project, ha señalado que antes de trabajar con Opereit no tenían visibilidad real sobre el impacto económico de las incidencias de transporte, una frase que resume bien el punto de partida de muchos operadores de ecommerce que no tienen recursos para montar un equipo dedicado a esa función.
Para el sector logístico, la aparición de herramientas de este tipo tiene una lectura directa, ya que los carriers acumulan reclamaciones pendientes que los cargadores no presentan por falta de capacidad operativa, y eso tiene un coste real que hasta ahora absorbía silenciosamente la cuenta de resultados. Que haya inversores dispuestos a financiar una solución específica para ese punto de fricción indica que el volumen de dinero no reclamado es lo suficientemente grande como para sostener un negocio.
La compañía apunta a acelerar el desarrollo del producto y expandirse por Europa en los próximos meses, según sus propias declaraciones.
Carlos Zubialde





