La patronal logística UNO presentó en el SIL Barcelona las conclusiones del informe Automatización y Robótica 2026, y que retrata un sector en el que la presión sobre la rentabilidad está actuando como acelerador de la digitalización. El dato más llamativo es que el 95% de las compañías logísticas prevé intensificar sus inversiones en transformación digital a lo largo de este año, aunque la brecha entre la intención inversora y el nivel real de automatización sigue siendo considerable.

El contexto que explica esa urgencia es concreto: según datos del Banco de España citados por el presidente de UNO, Francisco Aranda, la rentabilidad del sector cayó hasta el 2,86% el año pasado, una cifra que en un negocio de márgenes ya de por sí ajustados empuja a buscar en la tecnología lo que el mercado no está dispuesto a pagar vía precio.

Los números del informe muestran, sin embargo, que la automatización real todavía va por detrás de la intención. Más de la mitad de las compañías encuestadas, el 51%, opera con modelos mayoritariamente manuales apoyados en software, y solo el 11% dispone de instalaciones que pueden considerarse altamente automatizadas. La inversión prevista para los próximos tres años es además modesta en la mayoría de los casos, ya que el 72% de las empresas planea destinar menos de un millón de euros a sus planes de automatización y digitalización, una cifra que en muchos casos no alcanza para desplegar soluciones de automatización de almacén más allá de nivel básico.

Las tecnologías que encabezan las prioridades de inversión son inteligencia artificial, automatización y robótica, y big data, por delante de ciberseguridad e IoT. Las áreas identificadas con mayor potencial de mejora son el almacenamiento, la optimización de rutas y la trazabilidad, tres funciones donde la brecha entre operativa manual y automatizada tiene impacto directo en coste y capacidad de servicio.

El informe también recoge los frenos que ralentizan la transformación: coste de implantación, resistencia al cambio, dificultad para integrar sistemas legados, escasez de talento especializado y problemas para medir el retorno de la inversión. Este último punto es especialmente relevante, ya que muchas empresas medianas del sector no disponen de métricas internas suficientemente sólidas para justificar inversiones de automatización ante sus consejos de administración o financiadores.

En cuanto al empleo, el informe apunta a que el impacto de la automatización se canalizará principalmente a través de reubicaciones internas más que de reducciones de plantilla, mientras que la demanda de perfiles tecnológicos sigue al alza: el 74% de las compañías prevé incorporar talento TIC en 2026, según sus propias cifras.

Carlos Zubialde

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