El primer día de huelga en el sector de operadores logísticos de Sevilla ha dejado una fotografía habitual en este tipo de conflictos: los sindicatos hablan de seguimiento masivo, la patronal habla de actividad normal con incidencias puntuales. Ambas versiones son, en buena medida, ciertas a la vez.

CCOO y UGT han convocado doce jornadas de paro a lo largo de junio —los días 8, 9, 10, 11, 12, 18, 19, 22, 23, 24, 25 y 26— en protesta por lo que califican de bloqueo en la negociación del Convenio Colectivo Provincial de Operadores Logísticos. La convocatoria es conjunta, lo que en sí mismo dice algo: no es frecuente que CCOO y UGT coincidan en el mismo calendario, especialmente cuando a nivel estatal mantienen posturas distintas sobre la huelga del transporte por carretera convocada para el 22 de junio.

El conflicto afecta a un sector que integra aproximadamente 6.000 empleados en 200 empresas sevillanas, entre las que figuran plataformas de relevancia como filiales de DHL vinculadas a Heineken, Factor 5, Salvesen y los dos centros de Amazon en la provincia.

La distancia entre las posiciones es notable y consecuencia de ello, el mantenimiento de la huelga por la parte sindical. La patronal UNO ha elevado su oferta hasta un incremento salarial del 4% para 2026, con una cláusula de revisión vinculada al IPC sin límite y con efecto retroactivo desde el 1 de enero, más un plus de convenio de 20 euros mensuales por doce pagas. Para 2027, propone un 3% con garantía ligada igualmente al IPC, en un contexto en que la inflación prevista ronda el 2%. La oferta se sitúa, según UNO, por encima del IPC registrado en mayo de 2026, que cerró en el 3,2%.

Los sindicatos, por su parte, han exigido un incremento del 23%, argumentando que la propuesta patronal no compensa la pérdida acumulada de poder adquisitivo ni responde a la realidad económica de los trabajadores. Una brecha de esa magnitud entre posiciones no se cierra en una o dos rondas de negociación, y el calendario de paros previsto para todo el mes así lo anticipa.

CCOO ha señalado que la actividad logística en la provincia ha crecido entre un 40% y un 70% desde 2019, con un incremento adicional del 13,5% estimado entre 2024 y 2025, sin que ese crecimiento se haya trasladado a las condiciones salariales de las plantillas. Ese es, en el fondo, el argumento más sólido de la parte sindical: el sector ha crecido, las empresas han mejorado sus resultados y los salarios no han seguido ese ritmo.

El sindicato también ha puesto sobre la mesa la brecha salarial que arrastra el convenio sevillano respecto a otras provincias, con diferencias del 25% frente a Málaga y Granada, que se elevan al 40% en comparación con Guadalajara o Toledo. Eso convierte la negociación en algo más que un ajuste de IPC: implica reconocer que el convenio provincial tiene un déficit estructural acumulado durante años.

Desde UNO se insiste en que los centros en funcionamiento mantienen su actividad y se llama al diálogo. Los mensajes, tanto de la patronal como el de los sindicatos, son los habituales en este tipo de situaciones. La pregunta relevante ahora no es si hay seguimiento o no, sino si alguna de las partes tiene margen real para ceder antes de que el calendario de paros complete su recorrido en la última semana de junio.

Con doce jornadas por delante y una diferencia salarial de diecinueve puntos sobre la mesa, el sector logístico sevillano tiene por delante semanas de tensión, y los cargadores que operan en la provincia ya tendrán que empezar a valorar qué contingencias activan.

Carlos Zubialde

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