Pontegadea, el vehículo de inversión inmobiliaria del fundador de Inditex, Amancio Ortega, ha cerrado la compra de un centro de distribución en Sevenum, al sureste de Países Bajos, por 132 millones de euros. El activo, adquirido a la gestora estadounidense Invesco, ocupa 85.000 metros cuadrados de uso industrial y otros 8.600 de oficinas, para un total de cerca de 94.000 metros cuadrados, y tiene entre sus ocupantes a Tommy Hilfiger y Calvin Klein, ambas marcas bajo el paraguas del grupo textil norteamericano PVH. La operación fue adelantada por el medio especializado neerlandés PropertyNL.

No es la primera vez que Pontegadea pone el foco en ese mismo rincón del mapa, y es que en 2023, el family office del empresario gallego ya había comprado su primera nave logística en suelo europeo fuera de Estados Unidos, también en Países Bajos, concretamente en Venlo, a escasos kilómetros de la instalación ahora adquirida. Aquella compra tenía como inquilino a DSV, la multinacional danesa de transporte y logística. La nueva incorpora a la cartera un activo inaugurado en 2019 y ocupado por dos de las firmas de moda más activas en la distribución europea, lo que garantiza una demanda de espacio de almacenaje estable y de volumen relevante.

La ubicación tiene una lógica, para cualquier operador que mueva carga hacia el continente, es un punto estratégico. Sevenum pertenece a la región de Limburg, en la frontera con Alemania, y forma parte del entorno logístico de Venlo, uno de los nodos de distribución más activos del noroeste europeo por su acceso directo a las principales autopistas y corredores ferroviarios que conectan los puertos del Rin con los mercados del interior. Para las marcas textiles que distribuyen desde allí hacia Europa Central, es una posición difícilmente mejorable.

Desde el punto de vista de Pontegadea, la operación encaja en una estrategia que lleva años siendo coherente: comprar activos logísticos con inquilinos de primer nivel y contratos de larga duración, ya sea en Estados Unidos —donde acumula centros de distribución con Amazon, Nestlé o FedEx como arrendatarios— o en Europa, donde la apuesta por la inmologística se está acelerando. La cartera global de Pontegadea supera ya los 25.000 millones de dólares en más de 200 propiedades repartidas por 13 países, según estimaciones de Forbes, y la logística ocupa en ella un peso creciente que hace apenas cinco años era marginal.

Lo que esta compra confirma, una vez más, es algo que el mercado inmologístico lleva repitiendo desde la pandemia: los activos logísticos bien ubicados, con operadores consolidados y contratos en vigor, siguen siendo uno de los destinos de capital más buscados por los grandes inversores institucionales, con independencia del contexto macroeconómico. Cuando Pontegadea entra dos veces en el mismo corredor en menos de tres años, la señal no necesita mucha interpretación.

Carlos Zubialde

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