MSC ha protagonizado esta semana dos movimientos que confirman el peso creciente de España dentro de su estrategia mediterránea, la reactivación parcial del tránsito por el Canal de Suez en cinco de sus servicios entre Asia y el Mediterráneo, y la puesta en marcha de una nueva línea directa que conecta el puerto de Málaga con los principales centros productivos de Extremo Oriente y la costa este de Estados Unidos.

La naviera ítalo-suiza, controlada por la familia Aponte y primer operador mundial de portacontenedores por capacidad, ha decidido restablecer de forma parcial los tránsitos por el Mar Rojo en un número limitado de sus rotaciones Este-Oeste, tras revisar las condiciones de seguridad en la región. El movimiento arranca con cinco viajes concretos distribuidos en cuatro servicios regulares, Jade, Albatros, Tiger e Himalaya, varios con escala directa en puertos españoles. El servicio Jade, que conecta Asia con el Mediterráneo, incluye escalas fijadas en Valencia y Barcelona, mientras que Himalaya, que enlaza India con el Mediterráneo, contempla parada en Valencia. La compañía ha subrayado que la reactivación se ejecutará de forma gradual y servicio por servicio, manteniendo activos sus planes de contingencia por si la situación en la zona volviera a desestabilizarse.

Este regreso de MSC completa el retorno conjunto de las tres grandes alianzas navieras del contenedor al corredor de Suez, después de casi dos años de desvíos masivos por el Cabo de Buena Esperanza tras los ataques de las milicias hutíes contra el tráfico mercante a finales de 2023. Según ha señalado Lars Jensen, consejero delegado de la consultora Vespucci Maritime, el movimiento consolida la presencia en la zona de Gemini, formada por Maersk y Hapag-Lloyd, Ocean Alliance, con CMA CGM y COSCO, y Premier Alliance, integrada por ONE, HMM y Yang Ming, esta última vinculada a MSC a través de acuerdos de capacidad compartida en varios enlaces. Para los puertos españoles, la reapertura del corredor Suez-Estrecho tiene una implicación directa, devuelve al Mediterráneo occidental una parte relevante del tráfico Asia-Europa que durante los últimos dos años se había redirigido por el Atlántico, alargando tránsitos y alimentando hubs alternativos.

En paralelo a este movimiento, MSC ha reforzado su presencia en el puerto de Málaga con la incorporación de la línea Dragon, operativa desde principios de julio y que convierte a la ciudad andaluza en el primer puerto europeo de escala de este servicio procedente directamente de Extremo Oriente. La nueva rotación conecta Ningbo, Shanghái, Yantian y Singapur con Málaga, Génova, La Spezia, Nápoles y Sines en el Mediterráneo, para continuar después hacia Boston, Nueva York, Baltimore, Norfolk, Savannah y Freeport en la costa este estadounidense, configurando un corredor que enlaza de forma directa Asia, el sur de Europa y Norteamérica.

Para las empresas del área de influencia del puerto malagueño, esta línea aporta una doble ventaja competitiva, reduce los tiempos de tránsito de las importaciones procedentes de China y Singapur con destino al mercado español, y abre al mismo tiempo una vía directa para las exportaciones nacionales hacia varios de los principales puertos de la costa este de Estados Unidos, sin necesidad de transbordo intermedio. El servicio refuerza además la colaboración de largo recorrido que MSC mantiene con el puerto de Málaga, donde la naviera se ha consolidado como uno de sus principales operadores y como socio clave en el desarrollo del tráfico contenerizado de la terminal.

Ambos movimientos, la vuelta gradual a Suez y la nueva línea Málaga-Asia-Estados Unidos, dibujan una misma tendencia de fondo para el sector marítimo español, la progresiva normalización de las rutas comerciales tras dos años de disrupción geopolítica en el Mar Rojo, y el interés simultáneo de las grandes navieras por reforzar su conectividad directa con puertos del sur de España como puerta de entrada al mercado europeo y como plataforma de salida hacia Norteamérica.

Carlos Zubialde

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