FedEx, la empresa estadounidense de transporte urgente, ha terminado de modernizar su segunda nave de carga aérea en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, que tiene acceso directo a pista. Junto con la que ya tenía en la zona de carga, su superficie operativa en el aeropuerto supera ahora los 4.500 metros cuadrados. La compañía presenta la obra como una forma de ganar capacidad para la temporada alta de envíos, pero lo más interesante es el reparto de funciones que asigna a la nueva instalación dentro de su red europea e intercontinental.

La reforma suma 1.550 metros cuadrados de almacén en primera línea de pista y 913 metros cuadrados de oficinas técnicas y administrativas. Lo que mejor explica el uso previsto es el equipamiento. Hay cuatro muelles para tráileres que conectan la pista con la red de carretera y una plataforma de rodillos capaz de mover hasta 14 contenedores aéreos, a lo que se añaden una zona de almacenamiento de alta densidad con capacidad para 5.700 bultos, clasificación automática, equipos de pesaje y cubicaje e inspección por rayos X. La nave incluye también un Almacén de Depósito Temporal, el espacio aduanero autorizado donde la mercancía internacional espera mientras se completa su despacho, de modo que la gestión aduanera se hace en el mismo edificio en el que se recibe y se clasifica la carga.

Ese recinto aduanero explica la primera de las funciones que FedEx atribuye a la nave, que es centralizar los envíos urgentes y económicos con origen o destino en Canarias. Aunque el archipiélago forma parte de España, queda fuera del territorio armonizado del IVA de la Unión Europea, por lo que los envíos entre la península y las islas pasan trámites aduaneros que en otros tráficos nacionales no existen y que suelen alargar los plazos de entrega. Concentrar ese flujo en un único punto con depósito propio debería, según la compañía, simplificar el despacho y acortar los tiempos de tránsito, aunque la nota no aporta cifras de reducción.

La segunda función es consolidar en Madrid los envíos económicos que salen de la Unión Europea hacia Latinoamérica y Estados Unidos. La nave queda así como punto de agrupación para la exportación a esos mercados, un papel que encaja con las conexiones que tiene Barajas con el continente americano. Por último, la instalación atenderá la carga pesada internacional prioritaria, que necesita acceso directo a pista y despacho aduanero preferente, y servirá de reserva para absorber picos de volumen o proyectos a medida para grandes clientes.

La nota de FedEx deja algunas preguntas sin respuesta, porque no detalla la inversión, el número de empleados ni los volúmenes que espera mover, así que por ahora no se puede medir cuánto crece su capacidad real en Madrid.

Para un exportador español con clientes en América o para una empresa que envía con frecuencia a Canarias, la ampliación supone que tendrá más capacidad disponible y un despacho más cercano en Madrid. Antes de la campaña conviene preguntar al operador si sus envíos pasarán por este nuevo circuito y qué plazo de tránsito puede garantizar por escrito, porque las mejoras de una instalación solo benefician al cliente cuando se reflejan en los compromisos de servicio.

Carlos Zubialde

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