Correos Express, la filial de paquetería urgente del Grupo Correos, ha instalado en su nave de Benavente (Zamora) una clasificadora automática para envíos pequeños, capaz de procesar hasta 7.000 bultos por hora. La ubicación tiene lógica, porque Benavente es uno de los cruces de carreteras más importantes del noroeste, donde la A-6 hacia Galicia enlaza con la A-52 y la A-66, la Ruta de la Plata, y buena parte de la mercancía que entra y sale de Galicia, Asturias y el norte de Castilla y León pasa por allí.

El equipo está diseñado para el tipo de envío que más ha crecido con el comercio electrónico, el paquete pequeño, que llega en grandes cantidades, suele pesar poco y, en una nave sin automatizar, obliga a repetir muchas manipulaciones manuales para sacar poco volumen. La clasificadora admite envíos que entran agrupados y los separa para tratarlos uno a uno. Unas cámaras leen el código de barras en cualquiera de las seis caras del bulto, de modo que no es necesario colocarlo en una posición concreta, y el sistema pesa y mide cada paquete de forma automática. Los envíos de más de 20 kilos se desvían a la línea de paquetería convencional.

La máquina tiene 40 salidas. Treinta y siete corresponden a destinos operativos, una recoge los envíos sin documentar, otra los rechazos y la última está reservada para conectarla en el futuro con la clasificadora de paquetes que ya funciona en la misma nave, lo que permitirá unir los dos flujos en un único sistema. La descarga se hace directamente en jaulas de dos metros de altura que salen hacia los vehículos de ruta sin pasar de nuevo por las manos de un operario, y cada bulto queda fotografiado al pasar por el escáner, un registro que sirve para comprobar el estado y la identificación del envío si después surge una reclamación.

José Ramón Martínez Ávila, gerente del Área Noroeste de Correos Express, enmarca la instalación en la apuesta de la compañía por la innovación y la mejora continua de sus procesos. La empresa no ha detallado la inversión ni el volumen de envíos que gestiona el centro.

Para un centro de este tipo, la ventaja de automatizar el paquete pequeño se nota en tres momentos concretos: la hora de corte, el reparto del trabajo entre turnos y la capacidad de absorber los picos de campaña sin tener que contratar a tantos refuerzos. Para quien envía desde la zona o tiene destinatarios en el noroeste, lo que interesa saber es si esa capacidad adicional se refleja en horarios de recogida más tardíos o en plazos más cortos, un compromiso que conviene pedir por escrito a cualquier operador que anuncie una mejora en sus instalaciones.

Carlos Zubialde

contacto@informacionlogistica.com