La decisión de Alcampo de extender el modelo Ship from Store en colaboración con Woop introduce un ajuste llamativo en su estructura logística, al transformar progresivamente sus tiendas físicas en puntos activos de preparación y expedición de pedidos online. El sistema ya opera en varios establecimientos y la previsión es ampliarlo de forma generalizada antes de final de año, lo que implica un rediseño operativo completo de alcance nacional.
El modelo consiste en preparar los pedidos directamente desde la tienda más próxima al cliente, en lugar de centralizar el stock en plataformas específicas de ecommerce. Esta aproximación reduce la distancia entre inventario y destino final, pero sobre todo altera la lógica tradicional de abastecimiento y distribución que utilizan otros competidores de Alcampo. Las tiendas dejan de ser únicamente puntos de venta para convertirse en nodos logísticos con capacidad de picking, coordinación de transporte y gestión de entregas.
La pieza central del proyecto es una plataforma tecnológica que actúa como sistema de gestión de entregas, conectando a comercio, operadores y transportistas en un único entorno digital. Más allá del componente tecnológico, el cambio sustancial reside en la automatización de procesos que en muchos casos todavía se gestionaban de forma manual: asignación de rutas, contacto con repartidores, seguimiento de expediciones o resolución de incidencias. La digitalización de estos flujos reduce fricciones internas, aportando una visibilidad en tiempo real, elemento crítico cuando el volumen de pedidos online se integra en la operativa diaria de tienda.
Desde el punto de vista operativo, el impacto más inmediato es la descentralización del stock que antes comentábamos. Acercar el inventario al consumidor permite a Alcampo acortar plazos de entrega y mejorar la disponibilidad percibida, pero también exige mayor precisión en la gestión de existencias y en la sincronización entre canal físico y digital para que ninguno quede sin stock, porque cualquier desajuste afectará simultáneamente a ambos entornos.
La optimización de rutas, según datos facilitados por la propia plataforma, permite reducir de forma significativa las distancias recorridas. Más allá del porcentaje concreto, el elemento clave es que la eficiencia ya no depende exclusivamente del transportista, sino de la calidad de los datos compartidos y de la capacidad de coordinación entre retailer y operador. El transporte pasa a integrarse en un ecosistema digital donde la trazabilidad y la planificación en tiempo real son obligatorias.
Este modelo también favorece la incorporación de transportistas locales, que pueden conectarse a la plataforma y operar bajo estándares comunes de seguimiento y servicio. La transformación de tiendas en hubs logísticos no es solo una mejora de servicio, según han declarado; es un ajuste estructural que redistribuye costes, responsabilidades y márgenes a lo largo de la cadena. Para retailers y operadores, la clave no estará únicamente en entregar más rápido, sino en sostener operativamente un sistema descentralizado sin generar ineficiencias ocultas.
Carlos Zubialde
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