Lo que parecía una operación relativamente ordenada ha derivado en pocos días en una subasta con varios frentes abiertos. La oferta de 33 euros por acción que Uber presentó el pasado 23 de mayo para hacerse con el 100% de Delivery Hero, la matriz alemana de Glovo, fue rechazada por los accionistas de la compañía desde el primer momento, ya que el precio era incluso inferior al cierre bursátil del viernes anterior. A partir de ahí, la situación se ha movido con rapidez.

Uber se acercó en los días siguientes a uno de los mayores accionistas de Delivery Hero con una oferta mejorada de 38 euros por acción, que también fue rechazada. Según informó el Financial Times, el consejo de administración de Uber se reunió el sábado para debatir si volver a subir la propuesta, después de que varios accionistas de Delivery Hero trasladaran que no aceptarían menos de 40 euros por acción para el conjunto de la empresa. A ese precio, la operación valoraría la compañía alemana en torno a los 13.000 millones de euros, lo que representa entre 15 y 16 veces el EBITDA proyectado para 2026, según los analistas de Bernstein.

El CEO de Uber, Dara Khosrowshahi, viajó a Oslo para reunirse con la presidenta del consejo de supervisión de Delivery Hero, Kristin Skogen Lund, donde presentó la oferta inicial de 33 euros. El gesto confirma el nivel de interés de la compañía estadounidense, pero también la dificultad de cerrar una operación en la que los accionistas tienen claro que el activo vale más de lo que Uber ha puesto sobre la mesa hasta ahora.

La entrada de DoorDash complica aún más el escenario. La plataforma estadounidense se ha puesto en contacto con la dirección de Delivery Hero y está principalmente interesada en las operaciones en la región de Oriente Medio y Norte de África, incluyendo Talabat y HungerStation, aunque no descarta una oferta por el conjunto del grupo. El consejo de administración de Delivery Hero, por su parte, estudia dos vías: vender la compañía entera a un único comprador o dividirla y negociar las divisiones regionales por separado, lo que abriría la puerta a que Uber y DoorDash se repartieran los activos en función de sus prioridades geográficas.

La complejidad regulatoria es otro factor que pesa sobre la operación. Los analistas de Jefferies han señalado que Uber y Delivery Hero se solapan en 22 mercados, incluidos nueve en Europa, lo que anticiparía un escrutinio antimonopolio considerable por parte de la Comisión Europea, que ya condicionó en 2025 la compra de Just Eat por Naspers a la reducción de su participación en Delivery Hero. Para España, donde Glovo opera con una red de reparto regulada por la Ley Rider y acaba de cerrar un ERE de 436 trabajadores, el desenlace de esta operación determinará si la plataforma pasa a ser controlada directamente por Uber, su principal competidor en varias ciudades europeas.

Carlos Zubialde

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