El control de inventario sigue siendo uno de los puntos más sensibles en grandes industrias y operadores logísticos, no tanto por la complejidad técnica como por su impacto directo en costes, nivel de servicio y fiabilidad de la información. En almacenes de gran altura y miles de ubicaciones, el recuento manual continúa siendo una práctica habitual, pese a su lentitud, su coste y su exposición a errores humanos.
El inventariado tradicional exige recursos específicos, interrupciones parciales de la operativa y una dedicación intensiva de personal que se destina al inventario en lugar de realizar sus tareas habituales. Según los datos aportados por Dronomy, la startup que hoy traemos a www.informacionlogistica.com, el recuento manual puede situarse entre 50 y 150 ubicaciones por hora, lo que obliga a concentrar los inventarios en momentos muy concretos del año, o realizar los mismos sobre zonas o áreas muy delimitadas. Esta limitación provoca que las discrepancias entre inventario físico y registro en sistema se acumulen durante meses, generando desajustes que afectan a planificación, reposición y servicio al cliente.
Realizar un control de inventario con drones no es algo tan relativamente nuevo, pero si el avance que se ha dado en el campo estos últimos años es de reseñar. Por eso, la propuesta de DRONOMY resulta tan interesante. Estamos ante una empresa española fundada en 2021 y especializada en robótica para inspección industrial, que ha desarrollado WareCopter, un sistema autónomo de inventariado con drones orientado a entornos logísticos de gran volumen. La solución plantea un cambio operativo relevante: sustituir el recuento manual periódico por inventarios automatizados, frecuentes y ejecutados sin alterar el flujo habitual del almacén.

WareCopter opera en estanterías tipo rack de profundidad simple y realiza lecturas a nivel de pallet completo mediante códigos de barras 1D o 2D. El procedimiento es sencillo desde el punto de vista operativo: el operario delimita la zona e inicia la tarea desde una tablet; el dron despega, recorre el lineal de forma autónoma e inspecciona las ubicaciones; al finalizar, aterriza y transfiere los datos recogidos. No requiere modificaciones estructurales en el almacén ni instalaciones adicionales, un aspecto relevante para operadores que gestionan infraestructuras ya consolidadas.
Desde el punto de vista de rendimiento, la compañía indica velocidades de hasta 750 ubicaciones por hora, multiplicando por quince la productividad del inventario manual, y una precisión del 99,9% en el conteo. Además, un solo equipo podría inventariar hasta 900.000 ubicaciones al año. Más allá de la cifra, lo relevante es la posibilidad de realizar inventarios en tiempo real y con mayor frecuencia, reduciendo la acumulación de errores y mejorando la fiabilidad del dato, todo ello sin que el día a día del almacén inventariado tenga que parar su actividad un solo minuto.
El impacto operativo es relevante y conviene analizarlo desde una perspectiva comparativa. En un escenario de 60.000 ubicaciones inventariadas, la gestión manual implica más del doble de recursos que un sistema automatizado, con una diferencia cercana al 60% en términos de eficiencia directa. A esta brecha hay que añadir el efecto acumulativo de los errores humanos: desajustes de stock, regularizaciones posteriores, tiempos dedicados a comprobaciones adicionales y pérdida de productividad en tareas que no generan valor. Cuando el volumen crece, estas ineficiencias dejan de ser puntuales y pasan a formar parte estructural del coste operativo.

Para grandes industrias y operadores logísticos, la cuestión de tener un inventario al día y actualizado, no es únicamente tecnológica; estamos ante algo estratégico. La calidad del inventario condiciona decisiones futuras de la empresa, como la del aprovisionamiento, planificación de producción y cumplimiento de contratos con clientes. Pero es preciso apuntar que automatizar el recuento no elimina la necesidad de supervisión humana; lo que hace es redefinir su papel, desplazándolo desde la ejecución repetitiva hacia el control y el análisis.
Por último, también es necesario señalar que la incorporación de drones al inventario no es una solución universal ni aplicable a cualquier empresa, ya que exige determinadas condiciones de etiquetado y orden para poder realizar todo con corrección. Sin embargo, esto plantea una reflexión de fondo: en entornos donde el dato es crítico y el margen operativo es cada vez más estrecho, mantener procesos manuales por inercia puede resultar más costoso que revisar el modelo.
La pregunta para las grandes plataformas no es si la tecnología está disponible, sino cuándo decidirán integrarla como parte estructural de su gestión en lugar de continuar con los costosos procesos manuales, que comprometen el propio sistema de inventariado.
Carlos Zubialde
contacto@informacionlogistica.com





