El sector del transporte de mercancías lleva años conviviendo con un problema que todos conocen, pero pocos han querido abordar de frente: cada operador trabaja con su propio sistema de identificación, su propia etiqueta y su propia lógica de trazabilidad. Si un cliente quiere trabajar con 3 proveedores, es sumamente difícil, porque tiene que etiquetar con lo que estos le proporcionan. Cuando un bulto pasa de manos, la información se fragmenta, se pierde o, simplemente, no viaja con él. Standtrack es la apuesta de CITET para resolver exactamente eso.
La plataforma, desarrollada por el Centro de Innovación para la Logística y el Transporte de Mercancías, propone un estándar común de identificación de bultos basado en un código único, el denominado IUB, que acompaña a la mercancía a lo largo de toda la cadena logística con independencia del número de operadores que intervengan. La idea de fondo es sencilla: que cualquier actor, en cualquier punto del proceso, pueda identificar un bulto y acceder a su trazabilidad sin necesidad de conocer el resto de la operación ni de depender de los sistemas internos de otras empresas.
Lo que diferencia a Standtrack de otras soluciones de trazabilidad es su enfoque neutral y su arquitectura de gobernanza. Los datos son gestionados por CITET como entidad sin ánimo de lucro, lo que elimina el conflicto de interés que aparece cuando la plataforma es propiedad de uno de los actores del mercado. Cada empresa decide qué información comparte y con quién, y el código IUB no revela por sí solo datos sobre el origen, el destino ni el volumen de la operación. Es, en ese sentido, una herramienta diseñada para un mercado que históricamente ha desconfiado de la transparencia forzada.
Las pruebas piloto se realizaron en Madrid, Vitoria-Gasteiz y Braga, con la participación de socios como la EMT Madrid, Mobility Lab, Citylogin, Moven y T-box, además de los ayuntamientos de Milán y Braga y el respaldo del EIT Urban Mobility. El foco inicial está en la logística urbana y la última milla, donde la fragmentación entre operadores es más aguda y el coste de la ineficiencia más visible: entregas fallidas, reetiquetados, rutas duplicadas, pérdida de trazabilidad en los transbordos.
El modelo tiene una implicación operativa concreta que va más allá del dato de seguimiento. Si varios operadores comparten un estándar de identificación, es posible consolidar entregas de distintos proveedores en un único vehículo sin perder el hilo de cada bulto. Es lo que Standtrack denomina colaboración horizontal, y su viabilidad depende precisamente de que el estándar sea adoptado por un número suficiente de actores como para generar masa crítica.
Enrique Sánchez Hernández dirige el proyecto desde su puesta en marcha. La plataforma fue finalista en la categoría startup de los premios CEL 2024 y recibió en 2025 el Premio de Emprendimiento Digital del proyecto RETECH, lo que le ha dado visibilidad en un sector donde la tracción institucional sigue siendo decisiva para escalar.
La plataforma está operativa y en fase de integración con las empresas participantes. El siguiente reto es el que tienen todas las iniciativas de estandarización: convencer al mercado de que ceder una parte del control sobre la identificación de su mercancía genera más valor del que cuesta.





