La homologación europea de un camión eléctrico de origen chino marca un punto de inflexión en el mercado del transporte pesado en la Unión Europea. Por primera vez, un fabricante chino ha logrado obtener la homologación de tipo comunitaria para un camión eléctrico, lo que le permite comercializarlo y operarlo legalmente en todos los países miembros. Un movimiento que va más allá de un hito técnico y que abre un nuevo escenario competitivo para los fabricantes tradicionales y los operadores logísticos.
El modelo en cuestión es el Windrose Global E700, un camión eléctrico desarrollado por la compañía china Windrose, que ha superado los exigentes requisitos técnicos y normativos de la UE. La homologación de tipo no es un trámite menor, ya que certifica que el vehículo cumple con los estándares europeos en materia de seguridad, emisiones, diseño y rendimiento, y elimina una de las principales barreras de entrada al mercado comunitario.
Desde el punto de vista del producto, el Global E700 presenta características como una autonomía de hasta 610 kilómetros con un peso bruto de 40 toneladas, una cifra que, al menos sobre el papel, supera a muchos de los camiones eléctricos actualmente disponibles en Europa, y reiteramos que sobre el papel. Sin embargo, como ocurre con cualquier nuevo modelo, la clave estará en comprobar cómo se comporta en condiciones reales de operación, especialmente en rutas largas, con carga completa y en entornos climáticos exigentes.
Uno de los elementos más diferenciales del camión es su diseño de cabina, ya que el Global E700 incorpora una posición de conducción central y una disposición interior poco habitual en el mercado europeo, y que tan raro se puede llegar a hacer al usuario. Este planteamiento es posible gracias a la evolución de la normativa comunitaria, que permite diseños de cabina alternativos a los tradicionales, siempre que cumplan los criterios de seguridad. Más allá de lo estético, estos cambios buscan mejorar la aerodinámica, la eficiencia energética y la ergonomía del conductor.
Consciente de que la teoría debe validarse en la práctica, Windrose ha anunciado la realización de pruebas operativas con transportistas en países escandinavos. No es una elección casual: largas distancias, climas adversos y altas exigencias operativas convierten a esta región en un banco de pruebas ideal para evaluar la fiabilidad real del vehículo. El resultado de estos ensayos será determinante para la credibilidad del proyecto en el mercado europeo.
En cuanto al precio, el Global E700 se sitúa en torno a los 250.000 euros, una cifra elevada que obliga a los operadores a analizar con detalle el coste total de propiedad, tal y como sucede siempre que se habla de camiones eléctricos y su comparación con los actuales de combustión. Más allá del precio de adquisición, entran en juego factores como el consumo energético, la vida útil de las baterías, los costes de mantenimiento, la disponibilidad de recambios y, especialmente, la infraestructura de recarga, elementos que siguen siendo determinantes para la adopción masiva del camión eléctrico en el transporte de larga distancia.
Desde una perspectiva estratégica, la homologación del Global E700 lanza un mensaje claro al mercado europeo: los fabricantes chinos ya no se limitan a observar, sino que están preparados para competir directamente en el segmento del transporte pesado de cero emisiones, saltando de los coches a cualquier tipo de vehículo. En un contexto de transición energética y presión regulatoria, esta entrada añade tensión competitiva a un sector dominado históricamente por marcas europeas.
La llegada del primer camión eléctrico chino homologado en la UE no es solo una novedad industrial, es una señal de que el mercado del transporte puede estar entrando en una nueva fase, donde la electrificación, la globalización de fabricantes y la presión por reducir emisiones convergen en un escenario mucho más competitivo y exigente. Al final, como todo, el verdadero impacto se medirá en carretera, contrato a contrato, kilómetro a kilómetro.
Carlos Zubialde
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