El conflicto laboral que desde principios de junio venía paralizando parcialmente los centros logísticos de la provincia de Sevilla ha concluido con la firma del Convenio Colectivo de Operadores Logísticos de Sevilla, alcanzada en el marco del Sercla. El acuerdo desconvoca definitivamente la huelga y pone fin a varias semanas de paros que habían generado problemas de abastecimiento visibles en establecimientos de distribución de la provincia y en territorios dependientes de esa red, como Extremadura, Canarias, Ceuta y Melilla.
El convenio tendrá una vigencia de cinco años, hasta 2030, e incorpora incrementos salariales del 4% para 2026 y del 3% anual en cada uno de los cuatro ejercicios siguientes. Todos los años incluyen una cláusula de revisión vinculada al IPC con efectos retroactivos desde el 1 de enero de cada ejercicio, lo que garantiza el mantenimiento del poder adquisitivo durante toda la vigencia del acuerdo. A eso se añade un nuevo plus de convenio de carácter mensual que arranca en 80 euros por 12 pagas en 2026, sube a 100 euros mensuales en los ejercicios 2027, 2028 y 2029, y alcanza los 104 euros mensuales en 2030, cantidades acumulables a los incrementos salariales de cada año.
El acuerdo final difiere en algunos puntos de la propuesta que UNO había trasladado al Sercla el lunes 23 de junio, que contemplaba un plus de hasta 140 euros en 15 pagas para 2030. La versión firmada fija el techo en 104 euros en 12 pagas, una estructura más contenida en el importe total anual aunque con mayor estabilidad en el número de pagas. La mediación del Sercla, que presentó su propia propuesta el pasado lunes con condiciones intermedias entre las posiciones de patronal y sindicatos, ha sido determinante para encontrar el punto de equilibrio que las partes no habían conseguido por sí solas en las semanas previas.
Para los operadores logísticos de los polígonos de Dos Hermanas y Alcalá de Guadaíra, que concentran buena parte de la actividad afectada, el acuerdo aporta el marco de previsibilidad que necesitan para planificar operaciones y estructuras de costes en un contexto de márgenes ajustados y presión creciente sobre los costes laborales y energéticos. Para los cargadores y cadenas de distribución que habían comenzado a buscar rutas alternativas de suministro durante las jornadas de paro, la normalización operativa llega antes de que el conflicto derivara en una reestructuración más profunda de los flujos logísticos de la provincia.
Carlos Zubialde





