La cuota del ferrocarril en el transporte de mercancías de la Unión Europea ha caído del 18,8% en 2014 al 16,6% en 2024, según un estudio encargado por la Comunidad de Empresas Ferroviarias y de Infraestructuras Europeas (CER) y elaborado por las consultoras Rel-I y Ecorys. El retroceso afecta a 20 de los 25 Estados miembros que cuentan con red ferroviaria, y se ha producido mientras la carretera crecía a mayor ritmo que el tren.

En el conjunto europeo, las toneladas transportadas por ferrocarril han caído en torno a un 12% en esa década, aunque las toneladas-kilómetro se han mantenido prácticamente estables, porque la distancia media de cada envío ha pasado de 255 a 290 kilómetros. El tren mueve menos mercancía, pero la lleva más lejos, lo que apunta a un ferrocarril cada vez más concentrado en los tráficos largos, donde su ventaja de costes frente al camión es más clara, y en retirada de los recorridos medios.

España aparece entre los países con peor evolución. Entre los 16 mercados analizados en detalle, es el sexto con mayor caída en toneladas transportadas, con un descenso del 23,2%, y el quinto en toneladas-kilómetro, con un 10% menos. Italia es el único país que aumenta las toneladas totales, un 4,1%, mientras que Alemania y Polonia, pese a mover menos toneladas, elevan sus toneladas-kilómetro un 12,8% y un 15,8%, respectivamente. En el extremo opuesto, Estonia, Letonia y Lituania han perdido en conjunto unos 27.000 millones de toneladas-kilómetro por el impacto de la guerra de Rusia contra Ucrania en sus sistemas ferroviarios, y Finlandia también se ha visto afectada.

El estudio sitúa la falta de fiabilidad como la principal debilidad comercial del tren, por delante del precio. Aproximadamente uno de cada tres trayectos reservados nunca llega a realizarse, una cifra difícil de asumir para un cargador que necesita planificar su producción o abastecer a sus clientes en plazo. A ello se suman obras de infraestructura mal coordinadas, la ausencia de rutas alternativas cuando una línea queda cortada y unos costes que, en numerosas conexiones, superan entre un 10% y un 20% a los de la carretera, según los testimonios recogidos en el informe.

Alberto Mazzola, director ejecutivo de la CER, presentó el estudio en Vilna y defendió que Europa necesita el transporte ferroviario de mercancías por su papel en la competitividad industrial, en los objetivos climáticos y en la preparación militar. La organización reclama una mejor coordinación de las restricciones temporales de capacidad por obras, trámites y autorizaciones más ágiles, avances en la directiva de Transporte Combinado y que las nuevas normas europeas sobre pesos y dimensiones de los camiones no perjudiquen al ferrocarril.

Para un cargador, la decisión de pasar mercancía del camión al tren depende menos del precio por tonelada que de la certeza de que el tren saldrá el día previsto. Mientras uno de cada tres trayectos reservados se cancele, el camión seguirá siendo la opción por defecto, y cualquier política de trasvase modal tendrá que empezar por garantizar que la capacidad contratada en la vía se convierte en trenes que realmente circulan.

Carlos Zubialde

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