Los acontecimientos mundiales están pasando factura a las cadenas de suministros, donde empiezan a notar una fuerte presión sobre los costes logísticos. Un escenario con una fuerte demanda, pero no constante, añadida a una alteración en los flujos normales de las materias primas y productos, están haciendo que los costes logísticos comiencen a ser más elevados.

La pandemia del Covid-19 además está generando por si misma una serie de costes adicionales en la mayoría de las cadenas de suministro. Los costes laborales se han incrementado producto de los contagios por la enfermedad así como por la necesidad de adoptar las medidas de seguridad necesarias (mayor distancia, EPIs etc). Además de este tipo de costes, las cadenas de suministro están soportando una mayor presión y alza de costes en el suministro de productos así como el altísimo coste de los fletes marítimos.

Los costes de los fletes marítimos se han multiplicado un 400% con los que existían en la época pre-pandemia, costes que las compañías tienen absorber en un porcentaje importante, y que repercute directamente sobre los márgenes con los que trabajan.

Esta alteración de los flujos comerciales provoca una fuerte presión sobre los costes logísticos, lo que está produciendo un cambio en las relaciones e las empresas con sus operadores logísticos externos. Por un lado, las empresas buscan operadores logísticos externos como “pulmón” para poder almacenar un volumen mayor de mercancías, sobre todo de materias primas, los stocks de seguridad han cambiado y las cifras son cada vez mayores (se prefiere tener inmovilizado que no tener).

Y por otro lado, los clientes, ante un momento de incertidumbre y tanta alteración en los flujos, están intentando “reorganizar” sus stocks logísticos, integrando esos stocks bajo sus propios almacenes, eliminando almacenas externos en operadores logísticos.

Este nuevo equilibrio de costes está produciendo ese “ajuste” en los operadores logísticos externos, pero se estima que a partir del segundo semestre del 2021 la situación mundial puede ser mejor, tanto por un mayo incremento de las ventas como por también una demanda más sostenida y unos flujos comerciales más estables.

Artículo propiedad de Carlos Zubialde

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