El operador logístico GXO tiene una lectura clara del momento que atraviesa el sector: la automatización ha dejado de ser una opción de futuro para convertirse en una condición de presente. GXO Logistics lo trasladó así durante su participación en los foros Logistics Spain y ARIS, la jornada especializada en robótica y automatización celebrada en Madrid a mediados de abril, donde la compañía expuso su diagnóstico sobre las fuerzas que están reconfigurando la cadena de suministro.

El punto de partida no es nuevo, pero sí más urgente: demanda imprevisible, presión de costes sostenida y una escasez de perfiles cualificados que no remite. En ese contexto, GXO identifica tres ejes sobre los que se está articulando la transformación real de las operaciones logísticas.

El primero es la automatización a gran escala con inteligencia artificial en el núcleo. Para las empresas con modelos de negocio consolidados y volúmenes altos, la IA ya no es un complemento de los sistemas automáticos, sino el mecanismo que los hace rendir al máximo, ya que permite anticipar la demanda, optimizar flujos y tomar decisiones operativas en tiempo real. El resultado, según la compañía, son ecosistemas en los que tecnología, procesos y datos funcionan como un solo sistema.

El segundo eje apunta en una dirección distinta: la robótica colaborativa y las soluciones modulares para empresas que no están en condiciones de abordar grandes proyectos de automatización. Aquí el argumento no es la escala, sino la accesibilidad, porque estas tecnologías permiten eliminar tareas repetitivas y ganar capacidad operativa sin inversiones que bloqueen la cuenta de resultados, con implantaciones más rápidas y reversibles.

El tercero, y quizás el más incómodo de asumir para muchas organizaciones, es el talento. GXO sostiene que ninguna transformación tecnológica funciona si los equipos no están en condiciones de operar con ella, ya que el sector demanda perfiles capaces de gestionar data lakes, integrar la IA en la operativa diaria y traducir datos en decisiones concretas. La formación continua deja de ser un beneficio complementario para convertirse en un requisito operativo.

Lo que subyace en los tres ejes es una misma tensión: la brecha entre lo que las operaciones logísticas exigen hoy y la velocidad a la que las organizaciones están respondiendo. Para los operadores que ya han avanzado en automatización, el reto es sacar más partido a lo que tienen mediante inteligencia aplicada. Para los que aún están en fases iniciales, la pregunta es si el modelo de pequeñas implementaciones modulares les da tiempo suficiente antes de que la distancia con los primeros se vuelva insalvable.

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