La belga H.Essers ha incorporado 20 camiones eléctricos a su flota, diez de MAN y diez de Mercedes-Benz Trucks, que ya están operativos y trabajarán sobre todo desde Bélgica. Con esta compra, su flota eléctrica llega a 31 vehículos. La decisión sale de un año de pruebas con seis camiones de tres fabricantes en operaciones diarias, y ese recorrido es lo que distingue la operación de un simple anuncio de sostenibilidad.
La autonomía que maneja la compañía marca el tipo de servicio posible. Los Mercedes-Benz declaran entre 525 y 575 kilómetros y los MAN entre 400 y 450, con unos 90 minutos de recarga rápida en condiciones óptimas en ambos casos. Son cifras de fabricante en condiciones favorables, y la propia operativa de H.Essers, concentrada por ahora en Bélgica y los Países Bajos, ofrece un entorno de distancias medias y red de carga relativamente densa. Esa lectura es de este medio, y trasladarla a rutas más largas o a territorios con menos puntos de carga exigiría otras cuentas.
La infraestructura ha crecido también al mismo ritmo de la necesidad, en Genk y Bergen op Zoom la capacidad de carga instalada sube a 2,7 MW, y la empresa amplía el suministro eléctrico en otras instalaciones. La electrificación no se queda en el tractor, porque alcanza a la calefacción y refrigeración de oficinas y almacenes, a los equipos de manipulación y a los turismos de la compañía. Todo ello se articula en Synchro Grid, un ecosistema energético que coordina producción, consumo y almacenamiento con la idea de convertir las instalaciones en centros energéticos flexibles.
Añadimos que H.Essers aspira a reducir un 42 % las emisiones de gases de efecto invernadero de su flota de transporte hacia 2030, y dentro de esa estrategia, que incluye eficiencia operativa, transporte sincronizado, energías renovables y combustibles alternativos, se ha marcado electrificar el 15 % de la flota en ese año.
La compañía no esconde el coste de esta operación, porque los camiones eléctricos son más caros de comprar que los convencionales y las ayudas públicas varían mucho de un país a otro, pero H.Essers los considera estratégicos y dice que seguirá invirtiendo con visión de largo plazo. Para un operador que mueve mercancía por varios países, esa diferencia entre incentivos puede condicionar dónde se despliega cada camión.
El otro factor es el humano: la Academia H.Essers, su centro de formación interno, ha preparado a conductores, planificadores y resto de empleados. Los planificadores, además de la ruta y el horario, ahora tienen que contar con la infraestructura de carga, los tiempos de recarga y el consumo energético. Christopher Van den Daele, director de operaciones de transporte, defiende que «la electrificación es esencial para la logística del futuro» y que la ampliación permite desplegar camiones eléctricos a mayor escala en operaciones reales y preparar su implantación en toda la red europea. La conductora Inez Selis describe su primera experiencia con un camión «excepcionalmente silencioso y muy cómodo de conducir».
Detrás de esta operación hay también una presión comercial, H.Essers registra una demanda creciente de clientes que piden soluciones de transporte más sostenibles, y responde combinando la expansión eléctrica, Synchro Grid y la sincromodalidad. La empresa estudia llevar la tecnología a otros países y actividades, aunque no ha dado fechas ni destinos.
Carlos Zubialde





