La adaptación de los camiones a las 44 toneladas de masa máxima autorizada tendrá un recorrido administrativo más sencillo de lo que inicialmente se estaba aplicando en la práctica. El Ministerio de Industria ha aprobado una resolución que permitirá a los transportistas actualizar la ficha técnica de sus vehículos mediante una simple anotación en la ITV durante todo 2026, sin necesidad de tramitar una reforma de importancia.
La medida, publicada en el Boletín Oficial del Estado y con entrada en vigor el 6 de febrero, corrige la interpretación restrictiva que estaban aplicando muchas estaciones ITV desde la aprobación del aumento de masas. Hasta ahora, solo se admitía la anotación de las nuevas masas máximas autorizadas si el transportista lo solicitaba en la primera inspección técnica periódica tras la entrada en vigor de la norma.
Esta lectura literal dejaba fuera a buena parte del parque móvil. Quienes no hubieran solicitado la anotación en ese primer paso por ITV se veían obligados a tramitar una reforma de importancia, con el consiguiente sobrecoste económico, mayor carga documental y plazos más largos. Un escenario que generó un malestar creciente en el sector y que fue trasladado a la Administración por organizaciones como Fenadismer.
Con la nueva resolución, el criterio cambia de forma clara. Los transportistas podrán solicitar la anotación de las 44 toneladas en cualquier inspección técnica que realicen a lo largo de 2026, siempre que la masa técnica del vehículo lo permita y sin necesidad de informes adicionales. El límite temporal se fija en el 1 de enero de 2027, fecha a partir de la cual volverán a aplicarse los procedimientos ordinarios.
Este ajuste administrativo se produce en paralelo a la entrada en vigor efectiva del aumento de masas y dimensiones, una de las modificaciones regulatorias más relevantes para el transporte por carretera en los últimos años. Desde el 23 de octubre, los vehículos de cinco o más ejes pueden circular con hasta 44 toneladas de masa máxima autorizada, con la excepción de las cisternas, que se incorporaron al nuevo límite el pasado 23 de enero.
El cambio ha sido recibido de forma desigual en el sector. Mientras los cargadores lo interpretan como una oportunidad para ganar eficiencia y reducir costes unitarios por tonelada transportada, muchos transportistas mantienen reservas operativas. El temor a que el incremento de capacidad se traduzca en más carga sin una revisión proporcional de tarifas sigue presente, especialmente en un contexto de márgenes ajustados y elevada presión sobre los costes.
Desde un punto de vista práctico, la resolución elimina una barrera administrativa que estaba desincentivando la adopción efectiva de las 44 toneladas. Al permitir la anotación en ficha técnica en cualquier momento del año, se introduce flexibilidad y se evita que una cuestión de calendario condicione decisiones operativas o de inversión.
El debate de fondo, sin embargo, va más allá del trámite en la ITV. La clave para el sector no está solo en poder homologar los vehículos, sino en cómo se gestionará el reparto de valor entre cargadores y transportistas en un escenario de mayor capacidad por viaje. La norma ya está en vigor; ahora queda por ver si su aplicación práctica se traduce en eficiencia compartida o en una nueva fuente de tensión en la cadena.
Carlos Zubialde
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