La distribución fuera del domicilio sigue ganando peso en la última milla, no como tendencia aspiracional, sino como respuesta operativa a un problema conocido: el coste creciente de la entrega domiciliaria y la dificultad para mantener niveles de servicio estables en entornos urbanos que cada vez dibujan escenarios más complicados.
La compañía Paack ha firmado un acuerdo con Columat para desplegar una red propia de lockers inteligentes en España y Portugal, integrando hardware, software y operación bajo su control directo. Columat aporta la infraestructura tecnológica, basada en taquillas conectadas y automatizadas que funcionan de forma autónoma las 24 horas, mientras que el operador asume el desarrollo y gestión del canal dentro de su red.
El movimiento no puede pasar desapercibido, sobre todo por la profundidad de lo que puede suponer. Controlar el activo físico y la capa tecnológica implica reducir la dependencia de redes de terceros y, sobre todo, gestionar de forma más precisa la asignación de volúmenes. Para un operador especializado en e-commerce como es Paack, el locker no es solo un punto de recogida, es una herramienta de planificación que le permite consolidar entregas, disminuir intentos fallidos y rediseñar rutas con mayor densidad por parada. Y como consecuencia final, poder gestionar un mayor volumen de envíos, claro está.
Desde el punto de vista operativo, la eliminación de la variable “presencia del destinatario” tiene impacto directo en la productividad de cualquier empresa de transporte con foco en los envíos de entrega de comercio electrónico. Cada entrega fallida supone tiempo improductivo, reexpedición y mayor presión sobre almacenes urbanos, y una perdida de dinero en definitivca. Al derivar parte del volumen hacia puntos automáticos, el reparto puede organizarse con ventanas más amplias y menor dispersión, y un ahorro económico.
Este despliegue complementa el servicio PaackGo, lanzado meses atrás como red de puntos de conveniencia y que ya gestiona más de 200.000 pedidos mensuales. La incorporación de lockers no sustituye ese modelo, sino que amplía el abanico de opciones dentro de un ecosistema propio. Para el operador, la clave está en equilibrar tres canales: domicilio, punto atendido y taquilla automatizada, asignando cada envío al formato más eficiente según ubicación, urgencia y perfil del destinatario.
También hay implicaciones urbanas en el trasfondo del acuerdo adoptado. Las ciudades avanzan en restricciones de acceso y en exigencias de eficiencia ambiental, con alcaldes que ya declaran la guerra total al vehículo, pese a que pueda ser incluso eléctrico. Concentrar entregas en puntos fijos reducirá la circulación repetitiva en determinadas franjas horarias , aunque no elimina el problema de la congestión, pero sí permite racionalizar parte del flujo.
Ahora bien, el éxito del modelo dependerá de la densidad real de la red y de su ubicación estratégica, puntos fundamentales cuando hablamos de este tipo de infraestructuras. Un locker mal situado no reduce kilómetros; los desplaza al consumidor, simplemente se convierte en un elemento sin funcionalidad. La planificación territorial será tan determinante como la tecnología.
Podemos decir que la apuesta de Paack refleja una evolución clara del sector: la última milla deja de ser únicamente un servicio de transporte para convertirse en una arquitectura de opciones donde el control de la infraestructura marca la diferencia. Para las empresas que dependen del e-commerce, la pregunta no es si el modelo fuera del domicilio crecerá, cosa que ya es una realidad, sino cómo integrarlo de forma coherente en su propuesta logística sin fragmentar costes ni complejidad operativa.
Carlos Zubialde
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