Gestionar un almacén aduanero no es lo mismo que gestionar un almacén convencional, aunque a veces el sector ha actuado como si lo fuera, añadiendo capas de software sobre sistemas que no estaban diseñados para ese entorno. Proxium, empresa española de software para la gestión de almacenes perteneciente al grupo Alerce, ha alcanzado las 150 instalaciones con autorizaciones aduaneras activas en España gestionadas con su plataforma, un dato que dice bastante sobre cómo ha evolucionado la demanda en este segmento y también sobre las carencias que existían antes de que alguien lo resolviera de raíz.
El número abarca almacenes bajo distintas figuras regulatorias: Depósito Aduanero, Depósito Distinto del Aduanero, Almacén de Depósito Temporal y Locales Autorizados para Mercancías de Exportación. Incluye también Depósitos Fiscales vinculados a bebidas alcohólicas, tabaco, hidrocarburos y cigarrillos electrónicos, que son precisamente los entornos más exigentes, aquellos donde cada movimiento de stock tiene un reflejo directo en el sistema de Impuestos Especiales de la AEAT y donde el margen de error que tolera la administración es, en la práctica, inexistente.
Lo que distingue el enfoque de Proxium de otras soluciones del mercado no es tanto una lista de funcionalidades como una decisión de arquitectura tomada desde el principio: los requisitos aduaneros no se gestionan en paralelo al proceso logístico, sino dentro de él. El sistema sabe en todo momento dónde está cada mercancía y bajo qué régimen aduanero se encuentra, sin que el operador tenga que recurrir a integraciones externas, procesos manuales o herramientas adicionales que convivan con el sistema principal. La compañía define este modelo como "multirégimen", según sus propias declaraciones, y las 150 implantaciones sugieren que el mercado lo ha asumido como estándar de facto en este tipo de entornos.
Hay un respaldo institucional que tiene consecuencias prácticas concretas: la AEAT reconoce el sistema de Proxium como una aplicación de confianza en las principales aduanas del país, lo que se traduce, según la propia empresa, en menos fricciones durante las inspecciones, mayor agilidad en los procesos de verificación documental y una interlocución más directa con la administración en los momentos de mayor presión de control. Para un operador que trabaja en un Depósito Fiscal, eso no es un detalle menor, ya que una inspección mal gestionada por deficiencias documentales puede paralizar operaciones con un impacto económico muy real.
El perfil de las instalaciones gestionadas es variado: desde grandes plataformas logísticas multicliente hasta instalaciones industriales con necesidades muy específicas de control de Impuestos Especiales. Esa amplitud refleja que la demanda de soluciones especializadas en entornos aduaneros no está concentrada en un solo tipo de operador, sino repartida a lo largo de toda la cadena.
Que una empresa española haya construido ese volumen de implantación en un mercado tan técnico y regulado habla de la madurez del producto, pero también de una demanda que llevaba tiempo sin encontrar una respuesta adecuada. El operador que trabaja en entornos aduaneros sabe que gestionar esa complejidad con herramientas generales tiene un coste, aunque no siempre aparezca en una factura. A veces aparece en una incidencia con la administración en el peor momento posible.
Carlos Zubialde





