Santiago de Compostela ha presentado oficialmente su nuevo Centro de Distribución de Mercancías, una plataforma de última milla pensada para reducir la presencia de vehículos de reparto en la Ciudad Histórica sin comprometer el abastecimiento de sus comercios. La instalación se ubica junto a la sede de Mercagalicia, en una parcela de 40.000 metros cuadrados al norte del Polígono del Tambre, y funcionará como nodo de recepción de cargas que después se repartirán en el casco antiguo mediante vehículos de cero emisiones y tamaño reducido.
La capacidad operativa del centro explica el alcance real del proyecto, con 2.335,66 metros cuadrados de superficie y capacidad para absorber hasta 212 toneladas de mercancía en los días de mayor intensidad de reparto. Su diseño combina una zona principal alta y diáfana de 45 por 61 metros para las distintas fases del proceso, con una zona perimetral de menor altura destinada a servicios secundarios, y muelles con capacidad para siete vehículos de acceso y cinco de salida de forma simultánea.
El impacto que se espera de esta plataforma sobre la movilidad del casco histórico es considerable, porque permitiría evitar más de 200 viajes diarios de furgoneta, tomando como referencia vehículos con una carga útil de 1.000 kilogramos, en una zona donde operan actualmente 1.087 establecimientos comerciales, 808 de ellos dentro de la almendra histórica. Un estudio de Uninova, impulsado por el propio Ayuntamiento y asesorado por la Asociación de Fabricantes y Distribuidores y el Clúster de la Función Logística de Galicia, concluye que la plataforma tiene además amplio margen de crecimiento para absorber demanda futura.
La alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartín Rei, ha enmarcado el proyecto dentro de las medidas necesarias para una zona peatonalizada desde 1993 que, tres décadas después, sigue necesitando soluciones que desatasquen la saturación de calles y plazas durante el horario de reparto, protejan el pavimento y los edificios del conjunto patrimonial, y mejoren la calidad de vida de residentes y visitantes. José Miñones, presidente de Mercasa, ha ido más allá al calificar la infraestructura como transformadora, y ha señalado que este proyecto piloto sienta las bases de un modelo que podrá extenderse a otras ciudades españolas, con toda la Red de Mercas del país siguiendo de cerca su desarrollo.
La instalación ha sido impulsada por el Ayuntamiento de Santiago junto al Consorcio de Santiago y Mercasa, con Mercagalicia asumiendo la gestión diaria, y un coste total de 5.868.820,64 euros que incluye adquisición de terrenos, urbanización y obra. La Secretaría General de Transportes y Movilidad del Gobierno de España asignó al proyecto una subvención de 3.913.920 euros, dentro del programa de ayudas a municipios para la transformación del transporte urbano financiado con fondos Next Generation de la Unión Europea, mientras el consistorio aportó los terrenos y ejecutó las obras de urbanización exterior. Para el sector logístico, este tipo de microhub confirma una tendencia que ya se observa en otras ciudades históricas europeas, la de trasladar la consolidación de última milla fuera del centro urbano para reducir tanto emisiones como el propio tamaño de la flota que circula por calles no pensadas para el tráfico de reparto actual.
Carlos Zubialde





