Durante años, cualquier paquete con destino a Estados Unidos valorado en menos de 800 dólares cruzaba la frontera y estaba exento del pago de aranceles por la exención de “minimis”. Esa franja sostenía buena parte del comercio electrónico transfronterizo hacia el mercado estadounidense, desde marcas europeas pequeñas hasta plataformas asiáticas que enviaban millones de paquetes sueltos cada semana.

El pasado 24 de junio, la Aduana de Estados Unidos, CBP, publicó dos normas que suspenden esa exención de forma indefinida para todos los modos de transporte como consecuencia de lo que ha establecido el actual Gobierno de Estados Unidos. Y a partir del 24 de julio llega la parte que más va a notar quien exporta desde España hasta Estados Unidos, que es el nuevo proceso de despacho postal informal. La decisión venía anunciada desde hace ya varios meses, en agosto de 2025, una orden ejecutiva ya había suspendido el de minimis para todos los países, y la ley conocida como One Big Beautiful Bill Act fijó su desaparición legal definitiva para julio de 2027. Lo que hace CBP con estas dos normas es adelantar ese final y ordenarlo según el canal de envío. Los paquetes que no viajan por red postal, los que se mueven por medio de las empresas de transporte o exprés, ya se tramitan por despacho formal o informal desde el 24 de junio. Los que sí viajan por red postal tienen tiempo extra, más margen: a partir del 24 de julio entran en un procedimiento nuevo, pensado para mercancía valorada en 2.500 dólares o menos.

Ese procedimiento supone importantes modificaciones que afectan, por ejemplo, a quién paga y cuándo. Hasta ahora, si un paquete llegaba con arancel pendiente, lo más habitual es que el propio repartidor cobraba la diferencia al destinatario en la puerta de casa. Ese cobro manual que, con la nueva normativa, desaparece, ya era ofrecido por algunas empresas como Spring GDS. Ahora, en su lugar, un declarante autorizado, que puede ser el propietario, el comprador o un agente de aduanas con licencia, tendrá que presentar cada mes una relación detallada de todos los envíos, con la clasificación arancelaria a diez dígitos de cada producto, y pagar los derechos correspondientes antes del día siete del mes siguiente a través de Pay.gov, la plataforma de pagos arancelarios del Gobierno de Estados Unidos.

Para quien exporta desde España, el cambio no es tanto de precio como de operativa diaria, que tendrán que modificar. Será necesario clasificar correctamente cada referencia, ya que un código arancelario mal asignado cobra una importancia crucial: ya no se trata de un error que pasa desapercibido en un envío aislado, sino que se arrastra en una declaración mensual que la CBP puede revisar. Si el código no es correcto, podría dar lugar a sanciones.

Otro aspecto crucial será también el operador logístico que se elija, donde aspectos como la tarifa o el plazo de entrega se deberán tener en cuenta su estructura y posibilidad de transporte. No todos los operadores que mueven paquetes por red postal están en condiciones de asumir el papel de declarante ni de presentar esa documentación mensual con el rigor que exige la norma. Spring GDS, que trabaja con red postal y courier combinados y lleva años gestionando despachos aduaneros en distintos destinos, es de los operadores que ya tiene resuelta esa parte del proceso, garantizando el cumplimiento normativo, que recordemos es de máxima exigencia.

Quien vende a Estados Unidos con márgenes ajustados va a notar el golpe en cuanto empiece a pagar aranceles que antes no existían para el pedido pequeño, pero la diferencia, a partir de ahora, la va a marcar quién tiene detrás un operador capaz de convertir ese papeleo mensual en algo transparente, y no en un motivo más para dejar de vender en los Estados Unidos.

Carlos Zubialde

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