Porque repartir un envío ecommerce es distinto

En muchas ocasiones los usuarios de servicios B2C como el ecommerce no llegan a entender como es posible que reputadas compañías de transporte no le entreguen su pedido cuando lo desea en su domicilio.

Esta situación es normal por el desconocimiento sobre las operativas que las empresas de transporte disponen, y sobre todo en lo relacionado con la distribución final, la famosa «ultima milla».

Es importante conocer las diferencias entre la gestión que se necesita para los envíos de un ecommerce considerado como B2C (Business to consumer) con la que puede hacer cualquier empresa que entra en el segmento del B2B (Business to Business). No tanto la logística y operativa en su totalidad pero si la distribución final varia en función de cada uno de ellos, las necesidades y requerimientos de cada uno de ellos son distintos.

En ambos modelos hablamos de transportar una mercacía de un origena un destino, incluso el origen (el remitente) puede ser el mismo pero la diferencia son las «condiciones» en las que se tiene que hacer sobre todo la entrega final y el proceso que tiene por detrás.

El origen de la estructura de transporte

Lo primero que tenemos que dejar claro es que el B2B sigue siendo la base de negocio de todas las empresas de transporte no solo en España, sino a nivel mundial. Es verdad que el auge del ecommerce en la última década es espectacular pero la cifra que el ecommerce supone sobre el total de mercancía que puede estar gestionando una empresa de transporte no es la mayoritaria como puede pensar el público en general.

Según el último estudio de la CNMV que es del año 2018, entre Correos, Seur y MRW concentran casi el 52% del total de paquetes (B2B y B2C) que se gestionan en España; y Correos ella sola gestiona el reparto del 50% de los paquetes de ecommerce en España. A la vista de estos datos, queda claro que empresas como SEUR o MRW si tienen un porcentaje de envíos ecommerce importante en sus carteras, pero la cifra no es superior al 30%, o mejor dicho, el 70% de los paquetes que reparten NO SON envíos ecommerce.

Hacemos estos apuntes para que el lector comprenda los motivos por los cuales las grandes empresas de transporte no modifican en su totalidad su estructura de transporte, ¿tu lo harías si con ello pones en posible peligro el 70% de tu negocio? La respuesta es clara.

En España además se dio lo que podemos decir una «tormenta perfecta» entre los años 2007 y 2012; en esos años donde la crisis económica azotaba a todos, las empresas de transporte necesitaban mantener un volumen determinado de envíos para que sus estructuras pudieran seguir funcionando. En esos años el único sector que si tenia envíos era el ecommerce, por lo que encontraron una tierra fértil para poder establecer una política de precios de transporte muy agresiva donde los envíos gratis eran el pan de cada día.

Como se suele decir, de aquellos barros estos lodos, y es que cuando la economía comenzó a recuperar las empresas de transporte intentaron sacudirse un poco la tiranía de los ecommerce, al fin y al cabo volvían a tener envíos B2B que generaban mas ingresos y muchos menos problemas.

La diferencia esta en la última milla

Para una compañía de transporte la operación logística, manipulación y transporte por ejemplo de un paquete de 2 kgs cuyo destino sea una oficina/empresa o un particular, es lo mismo. La mercancía se recoge en el almacén del cliente en origen, normalmente son varios los envíos; hoy día los envíos suelen ya estar etiquetados por el cliente desde origen por lo que sabe el número de tracking o seguimiento; estos paquetes son desplazados hasta distintas plataformas logísticas o Hubs, donde se coordinan para ser remitidos a distintas zonas de esa plataforma; normalmente en esa zona se unifican los envíos destinados a un mismo centro de reparto/cabecera que realiza la distribución de una zona geográfica concreta.

Esto es explicando de forma muy muy sencilla un proceso de transporte, la diferencia esta en la entrega, en la «ultima milla». La principal diferencia esta en dos puntos:

  • Facilidad en el desplazamiento: normalmente cuando se reparten paquetes de B2B son en polígonos industriales o zonas de oficinas, mientras que los de B2C o ecommerce son en las ciudades. El tráfico, el desplazamiento, aparcamiento etc es mucho mas sencillo, se invierte menos tiempo por lo que tiene un menor coste y un nivel de entrega de paquetes mucho mayor.
  • Ausencias: mientras que en los envíos B2B la no entrega en primer intento puede no llegar ni a un 5% (habitualmente porque la dirección esta mal, lo rechazan etc), en el B2C este porcentaje puede llegar al 18%-20%. Además venimos de cifras de no entrega de envíos ecommerce en primer intento de entre el 30%-35%.

Las no entregas son un problema de gestión y económico, requieren de una gestión para concretar un segundo o tercer intento de entrega que además NO ES PAGADO por el ecommerce, con lo que el coste recae íntegramente en el transporte.

Para «solucionar» estos problemas algunas empresas de transporte pagan a sus repartidores por lo que se llama «entrega efectiva» y no por los que no se han entregado. Esto lo que hace es que los repartidores hagan lo que sea por dejar entregado el paquete, desde dejar en la puerta, lanzar al jardín, meterlo en el buzón o dejarle a un vecino o tienda.

Esto aunque no es correcto podemos decir que es comprensible, un repartidor al que le pagan 1€ por entrega efectiva y hace 100 al día (100€ de ingreso), en un mes de 20 días ingresa 2000€ de los cuales tiene que quitar el gasto de su vehículo, gasoil, autónomos etc.

Pero esta situación no esta provocada por las compañías de transporte sino por esa presión de los ecommerce, que no asumen estos recargos, para ellos una vez que el paquete sale de su almacén parece que los problemas son de «otros»….

Conclusiones

No estamos diciendo que las empresas de transporte no quieran repartir envíos de ecommerce, lo que decimos es que las empresas no quieren realizar la distribución con las actuales condiciones. Estas, operativamente tiránicas y económicamente poco sostenibles para crear estructuras de reparto paralelas, además sabiendo que suponen un porcentaje menor de sus ingresos lo deja en un punto como el actual.

Llegados a este punto, donde las empresas de transporte han llegado creo que hasta el punto mas lejano donde pueden llegar en aplicar cambios y mejoras en el reparto de última milla, creo que es el momento donde es el sector del ecommerce el que tiene que dar un paso, un paso decisivo si quiere cambiar la situación.

Y para ello tiene que comenzar a «educar» a sus clientes con opciones mas sostenibles, con mayores posibilidades de entregas (lockers, puntos de entrega etc), con mayores posibilidades de servicios de entrega (08:30, antes de las 10:00 etc). Si el ecommerce no ofrece y consigue cambiar la tendencia, no se conseguirá cambiar la situación.

Las empresas de transporte lo tienen claro pero creo que las empresas de ecommerce no tanto…

Artículo propiedad de Carlos Zubialde

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