La nueva normativa europea Euro 7 y la expansión de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) están redefiniendo la gestión de flotas en España y Europa de forma imparable, y para eso es necesario comprender y entender como afectan ambos al parque móvil del transporte, y muy en especial a los vehículos más antiguos.

¿Qué es la Euro 7 y a quién afecta?

Vamos por partes, expliquemos primero que es la regulación Euro 7. Esta es la nueva regulación de emisiones para vehículos nuevos que aplica la Unión Europea, y afecta o mejor dicho, se aplica a los coches, furgonetas y camiones que se homologuen a partir de 2027 (ligeros) y 2029 (pesados), por lo que los vehículos que actualmente circulan por las carreteras, no estarán afectados por la misma.

Esta norma regula las emisiones contaminantes de los vehículos (coches, furgonetas, camiones y autobuses) y sustituye a la actual Euro 6 y tiene como objetivo reducir aún más la contaminación del aire en Europa, especialmente en zonas urbanas.

A diferencia de las anteriores, Euro 7 no se centra solo en los gases del tubo de escape, sino que también controla otros contaminantes que antes no se medían con tanto detalle, como las partículas procedentes de los frenos y los neumáticos.

La Euro 7 busca hacer los vehículos más limpios, duraderos y fáciles de controlar durante toda su vida útil. La norma ha sido muy debatida, ya que los fabricantes pedían más tiempo y flexibilidad porque implica rediseñar motores, sistemas de control y componentes. La UE ha intentado equilibrar la protección ambiental con la viabilidad económica de la industria de automoción, ya que este cambio supondrá para los consumidores tener coches más caros, aunque sean menos contaminantes y más eficientes.

El Verdadero Desafío: Las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE)

Pero la amenaza real para las empresas de transporte y sus flotas antiguas no es la Euro 7, sino la prohibición de acceso a las ZBE, y sobre todo, la desigual aplicación municipal que se hace en España de la normativa, porque son los ayuntamientos los encargados de su aplicación final, creando tantas normativas como ayuntamientos existen que deben de aplicarlo (por el momento los que tienen más de 50.000 habitantes).

Como decíamos, la aplicación es dispar, pongamos unos ejemplos:

Madrid: Prohibición total de acceso y circulación a los vehículos sin etiqueta (Categoría A) en todo el término municipal desde el 1 de enero de 2025.

Barcelona: Prohibición total de lunes a viernes (días laborables) para los vehículos sin etiqueta.

Bilbao: Desde mediados de año esta restrinja el acceso a los vehículos sin etiqueta y a los de Etiqueta B.

Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga: sus ZBE están en fase de implementación o endurecimiento progresivo, con la prohibición de la Categoría A como primer paso.

Y con todo esto, ¿qué deben de hacer las empresas de transporte?

Queda claro que la inacción ya no es una opción, quedarse parado esperando los cambios regulatorios es un riesgo muy alto, por eso se recomienda que las empresas de transporte y logística deben:

Priorizar la Renovación de sus flotas, comenzando por sustituir vehículos sin etiqueta por modelos ECO o CERO (eléctricos/híbridos) para garantizar el acceso al centro de las ciudades. Otro punto debe de ser trabajar de forma mucho más robusta en la planificación de rutas y por ejemplo, usar vehículos antiguos (Etiqueta B) solo en rutas interurbanas o fuera de las zonas de restricción; y como no, apostar por la digitalización para implementar sistemas de gestión para monitorizar el estado y las emisiones de la flota y prepararse para los requisitos de durabilidad que exigirá la Euro 7 en el futuro.

Carlos Zubialde

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